16 junio 2008
Las ocho esquinas de la noche
Luego sigue hablando la movilera con un audio de mierda.
Protesta sin incidentes en Callao y Santa Fe. Así describe el movilero de TN el cacerolazo en el corredor norte de la ciudad. Dice también que cientos de personas se acercaron a la esquina con “la protesta flor de labios” y que ese fue el momento en que los comerciantes decidieron cerrar las persianas. Dice que esto es lo que pasa, e inviste todo de la épica del ahora, acuciante, desde ya. Las imágenes son pedestres y no aéreas como esas con que el mismo canal muestra el tránsito de un lugar. No, son desde el llano. Pero de tanto en tanto logran enfocar el confín de la manifestación que, lánguida, termina quince metros más allá. Unos segundos después, Lapegüe, en esos arranques de sinceridad que no puede evitar nadie que deba estar hablando durantes horas, le pregunta al movilero: “¿Y hasta qué altura de Santa Fe y Callao está cortado?” (sic).
Balanza kármica
Decir que eso es lo que el campo está buscando tal vez sea una hipérbole (este cacerolazo podría desmentirlo), pero exigirle al gobierno que retrotraiga los porcentajes o hasta incluso las retenciones todas es de un regodeo en el maximalismo corporativo que roza lo sedicioso.
Si el gobierno da marcha atrás, lo venidero será un doloroso parto. ¿Cómo sería parirse a la Gorda? En fin… eso no será. Creo. Espero. En todo caso, no creo que sea la Gorda: buscarán alguien más estable.
Por otro lado, el gobierno no puede fracasar en este brete, por el bien de muchos y por el suyo propio: la nueva dinámica de la democracia argentina supone un paseo por Tribunales y el fileteo sistemático del poder remanente de los ex mandatarios.
Ahora, el cacerolazo por SMS de apoyo al campo. En las ciudades del interior, llega a las calles. En la Ciudad autónoma de Argentina, sólo por el corredor norte. Mientras el caceroleo sea tan de balcón como el que veo ahora mismo (bah, mientras sea más bocinazo que cacerolazo), la revolución lilita (sólo por ponerle un color) no tendrá cabida. Y la vida con perspectivas de futuro con un gobierno acovachado, tampoco.
Eso sí, en una hora comeremos Malala, Matías y yo, un lomo a la masa con papas a la crema (todo de primera, todo en Coto) con vinos tintos Bianchi y Norton (pagó Matías). Del desabastecimiento no tuvimos noticia. La mano viene por otro lado.
La polarización está en creciente. Ya nos conoceremos los temples.
Ah, una obviedad más: el cacerolazo por SMS estaba citado a las ocho. Justo como para verlo por Telenoche.
15 junio 2008
La creciente
Más tarde, mientras miraba TN por internet, el discurso de Alberto me pareció tan pertinente como la fugacísima intervención de Aníbal; y sus apariciones mediáticas tan eficaces como las callejeras de Guillermo Moreno, Nilda Garré y el mismísimo Néstor. Con los dirigentes a la cabeza, mejor. Da cuenta de una unidad del núcleo duro del gobierno que, de no tenerla, sólo auguraría horizontes sombríos. Al parecer, no es ese el caso.
De modo que la polarización ya está encauzada entre, por un lado, las orillas del desabastecimiento y el acopio como objetivos tácticos de los cortes de ruta y, por el otro, el procesamiento de De Angeli, en tanto mariscal de campo de los propietarios piqueteros. Pero esa es la foto, de hoy. La polarización, una vez encauzada, tiende a ganar caudal y a ascender el nivel de sus aguas. Redondeando la metafórica: si la única estrategia frente a la creciente es la paciencia, seguramente muchos terminaremos ahogados; por el contrario, una canalización interna acordonada por terraplenes redistribuirá los flujos y podrá generar un nuevo nivel de flotación para todos.
A fluir, entonces.
14 junio 2008
Sol de junio
“Detuvieron a De Angeli”, me había dicho Malala, y junto con el sol menguante de la época le daban el golpe de muerte a mi dormir. “Los tienen que meter en cana a todos”, le comenté con el luctuoso carácter del sueño y ya desde temprano empezaba la mala sangre.
Hace unas horas, Malala, asomada a la ventana, me dice: “Hay cacerolazo”. “Ya iba a llegar”, pensé, luego del amague de ayer y la agitación mediática de hoy. Decidimos bajar. Por el viaducto Carranza pasaban no más de noventa personas, escoltadas por una maltrecha camioneta negra con la consigna basta kristina pintada con brocha blanca y dos patrulleros. Detrás, el tránsito particular y de pasajeros. Noventa gatos locos con banderas de mundial.
Fuimos hasta el cajero (a pagar) y de vuelta Malala entró en un bazar. Yo esperé afuera fumando un cigarrillo. Miré hacia el norte, y vi a lo lejos el sol reflejarse en los ventanales de los edificios de Cabildo y luego, a un par de metros, la consabida propaganda de vía pública: día del padre en el solar. con una compra superior a los 200 pesos, te llevás un cap de
El sol de invierno calienta mejor en el corredor norte de la ciudad.
13 junio 2008
Y... e' así
Suscribiría la Carta/3, (si fuera un intelectual, claro).
04 junio 2008
No es lo mismo un metro de encaje negro...
La imagen es de La Nación, pero Yahoo, Crítica Digital, Abierta.TV y Agencia La Provincia transcriben del mismo modo las palabras de Eduardo Mondino, defensor del Pueblo de la Nación, en el rol de mediador institucional en la puja entre el Poder Ejecutivo y las cámaras de propietarios rurales.Para mí que es con "z". Digo más: pensar la segunda aparición con "s" comportaría una explícita declaración política del funcionario o una rotunda toma de posición de parte de los medios.
Sin embargo, tanto la pasantización del periodismo como la opacidad estratégica de los sectores en pugna tornan incontrastable cualquier juicio sobre el particular.
29 mayo 2008
Fractura expuesta
Tal vez ya lo haya comentado en algún momento; si es así, lo repito. En el calor de una noche del verano 02, llegué a tener el siguiente sueño: estaba pagando en la caja de un autoservicio chino, ubicada sobre la frontera interna con su verdulería (siempre atendida por un autóctono); en eso veo a Duhalde –en aquel momento en ejercicio de la presidencia– sentado sobre un cajón de verduras. Oníricamente sorprendido, casi tanto como cuando me encontré (despierto) a Capusotto en La Catedral, sólo atiné a preguntarle: “¿Y? ¿Se divide el peronismo?”. Eduardo Duhalde arqueó las cejas, frunció la frente, proyectó su mentón hacia arriba y, apretando labios y dientes, no sin convicción me respondió: “Veremos”.
Aún hoy sigue repercutiendo en mí ese sueño: nunca antes, ni dormido ni en vigilia, me había parecido tal ruptura una alternativa a evaluar (y si después lo pensé, en cierta medida se debió a esas imágenes nocturnas).
Es probable que esa ruptura no se manifieste nunca como tal, al menos no con un gobierno peronista al mando del país. El Partido Justicialista no se quebrará en lo próximo porque es la única estructura (política) con inserción, no sé si en cada rincón, pero sí en cada cruce de caminos del territorio nacional. Sin embargo, son hechos actuales sus pujas internas y sus hipotéticos desgajamientos. Sin ir más lejos, Santa Fe (la abuela de todas las batallas) se dirimirá entre Spinozzi (jefe del bloque del PJ en el Senado santafesino, aliado a Reutemann) y Rossi (jefe del bloque de PJ en la Cámara Baja nacional, aliado al kirchnerismo); mientras tanto, en muchos lugares de la pampa húmeda se juegan disputas entre los peronismos locales realmente existentes.
La puja dentro de la estructura justicialista no da para pasmarse, ya que para eso están las estructuras en una democracia: para que los consabidos conflictos se resuelvan dentro de sus límites.
Por mi lado, espero que dicha puja interna –partidariamente necesaria, por otra parte– ni desestabilice al gobierno ni sea la única lucha que este gobierno efectivamente dé. La capacidad de mando es un medio y no un fin. Pensar lo contrario, sería hacer la plancha, sería escindirse más de ese pueblo menesteroso al que el gobierno kirchnerista sostiene defender.
Ahora hay conferencia de prensa. Veremos.
28 mayo 2008
¿Quieres ser un oligarca?
Hoy, en pleno siglo dieci… veintinuno, después de tanta concentración económica, herencia y olvido, después de tanto muerto, tanto ruido blanco y tanta claudicación, ¿cuánta de la circulación que todavía conserva la palabra “oligarquía” (y sus derivados) se sostiene en la ofensiva asimilación oligarca > garca? ¿Y cuánto del desaprendido resentimiento de clase todavía perdura cacofónico entre los pliegues de dicha asimilación? Es más: aun en plena puja simbólica, ¿cuánta inconsciente potencia puede promover el sinsentido de que un oligarca como Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural, considere que tal epíteto aplicado a él tenga, no ya un carácter descriptivo, sino uno inequívocamente injurioso? ¿O acaso los Ocampo-Bioy se habrían mosqueado tanto? ¿Eh?(Podría haber puesto la foto y el ejemplo de Martínez de Hoz, pero sería seguir conjurando el recuerdo de nuestro Vietnam, y al menos hoy no estoy de humor para un mambo así.)
4x4, o para qué seguir leyendo
Pero tampoco quedo conforme, desde ya. Finalmente me cansa, como cualquier obstinado pedido de peras al olmo. Por supuesto: no hay en los blogs certezas o verdades trascendentes que diriman de una cómo está viniendo o vendrá la mano. Como tampoco las hay en la patria mediática, ni en
A mí me sirve para ir viendo. El futuro de este gobierno –y junto con él, el de todos nosotros– se delimitará en las próximas semanas. Los grandes diarios dirán su parte en ese espacio que dejan entre publicidad y publicidad. Mientras que los blogs, en tanto, excederán los límites de la sábana o el tabloide, tejerán con sus denuncias y sus confidencias, con sus mentiras y sus cotilleos, una ampliación apaisada del campo representado de nuestra realidad, ese que después de tantos años de concentración ya no excede los límites de una foto de 4x4.
21 mayo 2008
¿Huelgan las palabras?
Joaquín Morales Solá,
“(...)
”Los Estados Unidos están en América y su tierra fue descubierta en el mismo momento que el resto de América. Eso no les impidió convertirse en la principal potencia económica y militar del mundo. ¿Alguien podría suponer que un francés vincula sus problemas de ahora, que los tiene, con
19 marzo 2008
Lección 1: el lodo a los podridos, la vida es lo más grande
En las vacaciones pasadas, Malala y yo nos vimos sometidos a cierta pobreza musical. Los compacts existentes en el hogar eran pocos; algunos, impracticables. De modo que hicimos de la carencia virtud y aceptamos escuchar a repetición, entre otros, En directo de Serrat. Una vez asumidos los límites, la búsqueda del goce generó un sustento simple y eficaz: era un disco que acompañó nuestra niñez y adolescencia, y por lo tanto lo vivimos como tiempo recobrado y hasta como emoción rediviva. En mi caso, “Cantares” no ha dejado de emocionarme desde el momento en que musicalizó la últimas imágenes de La noticia rebelde, cuyo levantamiento y posterior reemplazo por Raúl Portal viví como el primer perjuicio del menemismo en mi vida cotidiana.
Por ese tiempo, solía sostener dilatadas conversaciones con Paula Monteagudo, a quien le señalé una vez que “Para la libertad” era otra gran canción de Serrat. Y recuerdo que ella relativizó mi juicio más o menos del siguiente modo: “Pero, Ari, pasa lo mismo que con «Cantares», no es Serrat, es Hernández”. Y si bien a la vuelta de las vacaciones comprobé la verdad que había en esas palabras (la versión de estudio es una muerte comparada con la de En directo, mucho más sentida y andante), en Canelones me ganó un fervor que no sentía hacía tiempo, y la ponía en repeat para disfrutarla en el presente y recordarla en el futuro. Cuando finalmente logré lo segundo, le prometí a Malala regalarle un libro de Miguel Hernández (promesa que aún no honré).
Hoy, recién, le contaba a Matías esta gozosa sorpresa. “Hay algunos versos que son maravillosos: «Porque cuando dos cuencas vacías amanezcan...” “Ella pondrá dos piedras de futura mirada”, completó él, tampoco indiferente a esos versos. “Sí, es muy optimista”, completó. Y yo objeté: “No es optimismo, es aguante”, y debería haber agregado “y ganas de celebrar la latencia y la potencia”. Ahora juzgo irrelevante mi objeción: el optimismo no es candidez, ni creencia pasiva, ni perversión interpretativa, ni bolazo falaz ante la realidad desnuda. A eso lo han reducido insignes pelotudos y mercaderes de la resignación. Pero donde hay una batalla perdida, hay otra por librar. Tarea para el hogar: recuperar el optimismo como valor, tener el corazón dispuesto, y si bien hay que joderse -tal como sostiene Sasturain en "San Jodete, apóstol de la desgracia"-, no por ello hay que retraer las antenas como un caracol.
Claro está que resistir no es vencer, aunque eso diga algún graffiti negador, pero es necesario. Una frase optimista que llevo guardada para siempre fue dicha por Kafka a Max Brod en el cénit de su propia impotencia, en vísperas del apogeo nazi: “Claro que hay esperanza, sólo que no para nosotros”.
Ejemplo fuera de foco de árbol talado que retoña.
Nosotros, al menos Malala y yo, siempre tendremos “Para la libertad”, segunda parte de un poema titulado “El herido”:
Para la libertad, sangro, lucho, pervivo,
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad, siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
Para la libertad, me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.
Lo triste ya lo sé, ahora debo averiguar el resto. Moriré, y no sin sufrimientos, pero ahora estoy en otra. Será que ayer volví a ver Despertando a la vida y todavía estoy bajo el alcance de sus efectos benéficos.
Representación del momento sagrado.
16 marzo 2008
Yendo de casa al trabajo y de Capusotto a Palau
Diego Capusotto según Rolling StoneEl viernes pasado fui a
Mi asombro se completó antes de entrar en el ámbito. Parado frente a la mesa de entrada, medio perdido por desconocer el protocolo, le digo a la recepcionista: “Hola...”. En eso noto que a mi izquierda había un cabello menos enrulado que revuelto que me causaba cierta gracia inconsciente. Lo miro apenas, casi de soslayo. “Hola...”, le repito mi demora a la recepcionista. Y ahí caí: volví a mirar de frente al sujeto y vi lo que suponía encontrar. Era Capusotto. Me reí –no pude evitarlo– y, casi para justificar mi impertinencia, le dije: “¿Qué hacés? ¿Cómo andás?”. “Bien, todo bien, loco. ¿Y vos?” “Vengo al cumpleaños de Luz”, fue tanto mi respuesta para él tanto como la continuación del intercambio con la recepcionista.
Un rato después cayó Santaolalla.
Hoy domingo fuimos al trabajo con Malala. La inminente salida de una nueva revista femenina en medio de un cierre general para el resto de las revistas que se preanuncia agitado fue el motivo de la excepción a la regla. Raro todo. El espacio de trabajo, casi desierto, con algunos sujetos –como yo– en short y camiseta, me resultó tan familiar como siniestro. Y aun así, su parque a pleno sol, invitaba para la ensoñación de creer que ese jardín, ese roble, esos álamos, en alguna medida me pertenecen. Y no es mentira.
"Y, Mauricio... calculale un fangote así de grande..."
