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08 agosto 2010

Domingo de sol e invierno

En un sábado típico para laburar, puesto que si algo hoy sobra a los correctores de pruebas de imprenta es trabajo, me resisto y me pongo a escribir para postear, que ya iba siendo hora.
Pasadas las noticias sobre la Policía Metropolitana, verdadera joya de las fuerzas de seguridad en la Argentina, que abunda en miembros procesados, bien por causas de drogas o bien incorporados como comisarios luego de ser separados ¡de la Federal! por encubrir prostíbulos, me instruyo con Zaiat.
Tema del día: la deuda.
Después de discriminar la parte de deuda pública que está en manos de organismos estatales (60.000 millones) y la que está en manos de organismos financieros internacionales (algo más de 16.000 millones de dólares), resulta que la deuda externa es de unos 77.000 millones, con una proporción entre PBI y deuda pública de ¼.
El desendeudamiento es, por consiguiente, una de las grandes herencias de estos siete años de kirchnerismo.
Entonces no se entiende por qué Boudou quiere volver a emitir deuda. Tal vez tenga Amado motivos válidos, pero no jodamos: nunca nos convino tener más deuda. Entonces ¿por qué mejor no lo prueban otros presidentes, otros ministros, digamos a partir de 2015, o 2019?
Por otro lado, casi una nota de color, si no fuera por la cantidad de dinero en cuestión: el Estudio Bein “calculó que la subestimación de la inflación generó un ahorro de 78 mil millones de pesos, equivalente a 19.700 millones de dólares al tipo de cambio actual”, el único (grandísimo) logro del IndeK.

Después pasé por Ramble y finalmente pude sentirme inserto en una categoría estadística, ya que habla Artemio de “jóvenes socialmente vulnerables que en el año 1994 tenían 18 años de edad y hoy tienen 35”. (No porque no esté en una situación vulnerable habré de olvidarme de quiénes son mis hermanos ni de cómo era todo cuando yo comenzaba a ser joven, ahora que ya casi no lo soy.)

E iba a publicar todo ayer. Pero finalmente lo hago hoy, después de pasar por el post de ayer de Manolo, leer un cuento bellísimo, y de homenajear hoy con él su recuerdo, en el que hubiera sido, ayer, un nuevo cumpleaños de su hijo.
Hay golpes en la vida tan fuertes..., yo no sé, golpes como del odio de dios.
Sin embargo, rezuma tanta fortaleza también que uno sólo debe ponerse la botas y salir de nuevo a la calle, como quien a la batalla, pero feliz y sin sangre.

06 febrero 2010

Nuevo suplemento religioso Barcelona




Una u otra:

 

...aunque por otro lado:
 

***

Industria editorial:



***

Deportivas:
Vuelve a utilizar el domingo como excusa para no jugar






Gracias, Ambalivabal.


04 diciembre 2009

Golpe: parlamentarismo de facto (catastróficos apuntes)


Llegó al Congreso el TEAM A, en versión argentina, Grupo A”.
“Ay, ay, ay”, me dije.

Entonces sí, los diarios.

(Nunca te sometas a una información sin tener idea previa del tema.)



Primeros titulares de Clarín, La Nación y Página/12:

*En minoría, el kirchnerismo se vio forzado a ceder poder en Diputados
*En una insólita sesión, la oposición obtuvo quórum propio y juraron los nuevos legisladores

* La oposición impuso su número y se quedó con la mayoría de la integración de las comisiones en Diputados
* Elisa Carrió: "Es la primera vez que el Gobierno tiene que ceder a una negociación por la fuerza de los números"
* Curiosidades de una sesión peculiar en Diputados
* Los seguidores del ex presidente festejaron frente al Parlamento

* » Fellner será el nuevo presidente de la Cámara de Diputados y Alfonsín el vicepresidente primero
* » Kirchner: "Voy a llevar adelante los proyectos del Ejecutivo Nacional"
* » Manifestación de militantes K frente al Congreso


Yastá.






Entonces leo al Ingeniero. Sucinta descripción de una derrota más infausta que funesta. Manolo: mínimo comentario pragmático del suceso, que traza cierto escenario resultante; hay también un consejo con afecto a Sabbatella. Los Caniches: una interpretación antiimperialista del suceso proyectadas ciertas certezas (por ejemplo, la carta de Lilita a las embajadas del Mundo Libre). Todos los comentarios del post del Ingeniero: junto con el post (en definitiva son sus consecuencias), esos comentarios son el mejor ejemplo de la distancia radical entre la comunicación blogger y la oligopólica. MP... El Emo. Ya tengo un panorama... ya veremos si pertinente.



Los medios, por su parte, tuvieron un comportamiento insólito que esperamos fervientemente ya no abandonen nunca más: se dedicaron a informar. Dejaron de lado las formas opinológicas y encomiásticas. Un hecho excepcional, polémico y de formas muy poco republicanas –consecuentemente, de insospechadas consecuencias–, es apenas tildado de “insólito” o “peculiar” (Página se eximió de adjetivos). Una fiesta del buen y ortodoxo periodismo, siempre un poco gris, pero así es la buena información en cuando la democracia es colorida.



“¡Pobre Cobos!”, se lamentaba con sorna un comentarista.
Se jugó en el límite del reglamento, y ya tal vez un poquito más allá. Una experiencia iniciática, de esas que hacen a los jóvenes perder la inocencia y hace a los adultos aceptar las responsabilidades, reconocerlas como un premio y un precio.
¡Pobre Cobos! es el límite interpretativo en cuanto a límites formales; pero asuma quien asuma, doy por hecho que lo hará recién dentro de dos años, indefectiblemente no antes.



Si triunfó, al menos de facto, el parlamentarismo, lo primero que debe demostrar es que puede hacer más por la nación: terminar urgentemente con el escándalo de la pobreza, acabar con las formas prepotentes, preservar los recursos naturales, respetar los derechos de la gente. Para cualquier otra finalidad, su misión sería inaceptable. Honrar las palabras que la fundan y no, un suponer, desfinanciar el Estado. Caso contrario, la oposición habrá sido cooptada por la facción macrista. ¿No Pino? Estando el presidencialismo disponible, el propietario no se hace cargo por los daños causados por el uso del ascensor parlamentario.





Hacemos nuestra experiencia sobre la catástrofe.
Lo de ayer no lo fue. Creo.

Catástrofe fue vender YPF o los más de setecientos días con De la Rúa de presidente.
Lo de ayer...
Como mucho, fue la catástrofe de la tragedia que vienen pintando los medios oligopólicos. No hay ni dictadura, ni prepotencia, ni levantamanos: hay un sistema político, un juego con sus reglas, contendientes y resultados. Por consiguiente, aquellas afirmaciones, polémicas en el pasado, de aquí en más resultarán inaceptables.



Intimidades

No vi las sesiones. Leí sus relatos.
Me enteré del evento después de satisfacer el deseo de vivir en sociedad, circulando, preferentemente por el cariño de la amistad.
Se presentaba un libro para el que un amigo había trabajado mucho. Un amigo del kirchnerismo, una pareja amiga de los tiempos kirchneristas. Aunque todos nos conocemos de antes.
Progres. Un acercamiento a la experiencia de la centroizquierda argentina: un libro de entrevistas. Los entrevistados: sus fotos en la portada; la foto de quienes lo hicieron: en la solapa.



También habíamos decidido con Malala conocer a un bebé y, en el mismo encuentro, reencontrarnos con su madre, otra amiga a quien conocemos de antes. El hijo: una criatura de cuatro meses, con los cachetes del padre, los ojos de la madre y la onda de ambos.



Lamento

Lamento no leer en los titulares el tono de costumbre, aunque no sea más que para seguir ejercitando la masturbatoria ironía cotidiana. Lastima... perón... perdón quiero decir. Lástima no leer: “La dictadura K pierde poder tras polémica embestida opositora”, “Sin consenso” o “Con votos y prepotencia, la oposición golpea al gobierno”. No conservaron sus formas.



Se me ocurre un título catástrofe.



Ojalá nos vaya bien.

01 diciembre 2009

Puntania

Alberto Rodríguez Saá ha decidido no firmar un convenio entre su provincia y el Estado con miras a transferir a la Anses la información de quiénes son los que reciben en San Luis planes provinciales de asistencia social. Así, resulta impracticable para el Anses el pago en dicha provincia de la asignación universal por hijo dispuesta por Cristina Fernández.

La razón argüida por el gobierno de los hermanos Macana es que el beneficio, lejos de ser universal, es más bien discriminatorio. Consecuentemente, decidieron cortar por lo sano: optaron por que nadie que desee recibirlo pueda hacerlo.
Hoy, sin embargo, al parecer, habrían comenzado a otorgar -a quienes desean acogerse al beneficio- los certificados que demuestran que cada uno de ellos no reciben ningún plan asistencial, parte de un tramiterío que se habría evitado si los conductores del Rocomóvil hubieran firmado el convenio provincia-nación.

Mientras tanto, fuera de Puntania, del mismo modo que Fernando Pinino Solanas hizo tronar su silencio respecto de las ilegalidades cometidas por el gobierno macrista -el mismo que tiene bajo su órbita la aquiescencia de alrededor de 54 prostíbulos-, el común de la oposición calla sobre la realidad en la que el gobierno de San Luis sumerge a sus habitantes más indefensos.

30 noviembre 2009

Día 0 de un Nuevo Derecho

Durante buena parte del año que ya comienza a finalizar, la oposición sumó centimil en los diarios subsidiados por Papel Prensa reiterando la necesidad de implantar un sistema de asignación universal para la niñez. Se necesitó apenas que el Gobierno de Cristina Fernández se aviniera a aplicar el recurso para que el tema despareciera del temario del “periodismo independiente”, con algunos días de coleteos y sambenitos: que no es universal porque no está destinado a los niños ricos y clasemedieros (quienes ya lo recibían), que es clientelista (aunque sea para TODOS los hijos de desocupados y trabajadores en negro), que las colas en la Anses son un escándalo de imprevisión gubernamental (y no el índice más evidente de su formidable masividad).
El resto fue silencio, o más bien literatura.
Lo cierto es que, desde mañana, casi tres millones de niños serán beneficiarios de los 180 pesos por mes con que el Gobierno reconocerá los derechos de todos los niños que habitan la nación. Es de suponer que en un par de meses el universo de beneficiarios estará cubierto.
La única verdad es la realidad. Y que los eunucos bufen.

26 noviembre 2009

Apuntes del encierro I

Durante estos últimos meses escribí poco en el blog.
Una de las razones es que tenía cosas más importantes que hacer.
Más importantes porque implicaban para mí tratar de entender lo que no entiendo, estar en lugares donde nunca había estado. Por ejemplo: un instituto de menores.

No me detendré ni en nombres de chicos ni en nombres de institutos, porque no da. Sin embargo no puedo dejar de mencionar que me sorprendió enterarme -por boca de un par de internos- que otro de los chicos -que había sido mi alumno dos semanas antes- luego terminó siendo el protagonista de un crimen que tuvo alta repercusión mediática. Alta. El comentario al respecto de uno de esos internos fue:
-¡Qué increíble! ¡Cómo son estos! Estos cambian de rancho y se confunden...
Ambos, los que quedaban adentro, estaban consternados y desaprobaban el acto. Y así lo hicieron saber.

Entre todos los institutos de menores del país "contienen" a unos 20 mil chicos menores de 21 años. Es decir, allí están encerrados los niños del menemismo (o del 1 a 1 o de la segunda desindustrialización o como se lo quiera llamar a ese proceso de desmantelamiento del Estado de Bienestar argentino).

Es sabido que todos los chicos tienen derecho a la educación. Sin embargo, en la ciudad de Buenos Aires, la enseñanza dentro de los institutos de menores recién fue puesta en práctica en 2003, a instancias -por supuesto- del gobierno nacional (quiero decir, la dictadura K fue la que implementó el programa).

Recién veía en TN a una tal Nora Schulman, de quien en Indymedia se dice esto aunque no pienso crucificarla sólo porque Indymedia lo promueva. Antes de que terminara la entrevista, apagué el televisor, enfurecido porque tanto los conductores del segmento de TN como la entrevistada sostenían que no había políticas universales de inclusión social. Sin embargo, una de las cosas que pudo intercalar la Schulman entre la verborrea de los conductores, una de las cosas que me quedaron, fue que sólo el 4% de los delitos perpetrados en la provincia de Buenos Aires son protagonizados por menores. Un dato para medir la temperatura de la inseguridad mediatizada.

Para terminar por ahora
, una nota de cuando Clarín todavía publicaba iniciativas del gobierno nacional sin lapidarlas a priori. Anoche se aprobó en Senadores el proyecto de ley de responsabilidad penal juvenil. Veremos cómo sigue.

Continuaremos...

24 noviembre 2009

Asignación universal por hijo

Nos escribe nuestro amigo Fede el siguiente mail:

Los números de los planes actuales y el alcance. Son casi 2.7 millones de chicos el primer paso, el de diciembre.
Podemos decir que es aproximadamente la mitad o más de la cobertura estimada por Cris FK.
Y casi el 50% no tenían ningún tipo de cobertura estatal, así que mucho mejor.
Y ya saliendo de esos números, podemos decir que es una medida de incentivo al crecimiento del país, pero claramente se verá en el económico porque es un volumen de dinero muy grande y muy distribuido, como debe ser, dispuesto a consumirse... A ser gastado en comida, material, etc. Eso a la larga también generará a su vez mas empleo ya que habrá que cubrir el porcentaje de demanda que exceda la media establecida en cada zona.
Una de las cosas más importantes, si esto sirve para que los nenes y nanas dejen de "laburar" la calle y vuelvan al colegio, será una medida sin parangón en nuestra historia.
También es claro que, con suerte, esto se dará de manera paulatina. Justo es fin de año, exelente momento porque para las clases faltan solo 3 meses pero tiempo suficiente para hacerse a la idea... para inscribirse y para que esa asignatura pendiente se transforme de a poco en una realidad.
También creo que es la mejor forma de empezar a combatir la dichosa "inseguridad" y no el estado policial que no hace mas que encubrir la violencia...

Malala, un saludo solidario a los muchachos del hospital en repudio de la entrada de esa "policía" fantasma. ¡Denúncienlo, ya!

La nota... http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-135819-2009-11-24.html

07 octubre 2009

Bergman, autoayuda ciudadana y teoría política


por HUGO SALAS 

    “El primer efecto de no creer en Dios es que se cree en cualquier cosa”. En numerosas oportunidades, este epigrama ha sido llamado a explicar el fenómeno editorial de la autoayuda: esos libritos rápidos vendrían a suplir funciones que en otro tiempo desempeñaba la religión (dar sentido a la vida y aliviar la angustia del creyente/lector). Curiosamente, en los últimos tiempos la dinámica parece haber dado una vuelta completa y hoy la autoayuda ha terminado por incluir al propio Dios entre esas muchas cosas cualesquiera en que nos propone creer.
Desde ya, cabe establecer distinciones. Mientras que Ari Paluch constituye un estertor de la autoayuda “orientalista occidentalizada” (budismo, meditación trascendental y yoga para empresarios, con guiño cristiano) tan en boga en los 90, el matrimonio Stamateas ha decidido encarar el asunto por el otro lado: no hacer autoayuda con religión, sino establecer un culto religioso basado en la autoayuda (a partir de modelos como la brasileña Iglesia de Dios, mejor conocida por su eslógan “pare de sufrir”). Como atestiguan el espectacular crecimiento del Ministerio Presencia de Dios y su paralelo éxito editorial, el puente tendido es sólido. Allí donde la autoayuda puso el axioma “tú puedes” (llegándolo a convertir en el basamento de la más que discutible “psicología positiva”), estos jóvenes profesionales encantadores, mucho más digeribles que el carismático, pero indudablemente popular, pastor Giménez, se limitan a decir “con Dios, tú puedes” (reduciendo a esa singular entidad que se supone el centro y basamento de la religión a mero complemento de circunstancias).
De hecho, en la última elaboración editorial de Bernardo, Gente tóxica (seguida de sus previsibles clones: Emociones tóxicas y Autoboicot. Cuando el tóxico es uno mismo), Dios aparece poco y nada, ampliando el campo de lectores/consumidores también al escéptico religioso. La Biblia, en sus más que modestas apariciones, es leída con el mismo criterio con que se lee a los numerosos gurúes de la autoayuda; de hecho, aparece entre la bibliografía como un libro más, lugar que dudosamente ocuparía en otro tipo de trabajo devocional. Más que la paz espiritual o la redención, el (profano) interés de estos libros es monotemáticamente el éxito, entendido como consecución de “el sueño”, que por otra parte no parece tener connotación espiritual alguna (salvo la de aparecer disfrazado como “nuestra misión en la tierra”), para lo que conviene deshacerse de toda esa “gente tóxica” que uno tiene a su alrededor.
El entrecruzamiento, sin embargo, no se restringe únicamente a la psicología pedestre. En la misma línea, pero en otro sentido, cabe situar al rabino Sergio Bergman, conocido por sus asiduas participaciones televisivas, que en los libros Manifiesto Cívico Argentino y Argentina Ciudadana. Con textos bíblicos, emprende el complejo programa de extender lo espiritual-religioso al ámbito de la política... con los procedimientos textuales de la autoayuda. En el último de ellos, por ejemplo, haciendo de las tripas de la hermenéutica gadameriana corazón de una cuanto menos curiosa lectura alegórica, Bergman comenta los cinco libros que componen el Pentateuco o Torá haciendo de cada uno de sus incidentes, metáforas de aplicación libre a la realidad política argentina. Así, el paraíso perdido trae a colación el viejo tópico de la prodigalidad físico-geográfica de la nación argentina y los Patriarcas Abraham, Isaac y Jacob una lectura otra vez romántica de los próceres argentinos como padres fundadores, con un furor de asimilación que de momentos pone al texto en aprietos teológicos, como el pasaje en que el maná, pan con miel caído del cielo, se convierte en figura del asistencialismo. Entusiasmado por las posibilidades ciertamente infinitas del pensamiento amalgama, la importancia conferida a la cuantificación censal en Números/Bamibdar se convierte en un palo muy poco sutil al Indec, preocupación que debe haber calado muy hondo en el corazón de Moisés.
Más allá del chiste, es interesante señalar el punto, ya que el respetable patriarca, en los libros mencionados, una y otra vez oculta celosamente al pueblo que guía por el desierto determinadas piezas de información. Tales momentos, sin embargo, quedan fuera del comentario de Bergman, ratificando su familiaridad con la autoayuda: en ambos casos, discursos signados por el patente voluntarismo (a modo de ejemplo en Bergman: “La opresión no es un invento de ciertos regímenes políticos, se origina en la propia conducta individual cuando uno mismo oprime o redime a las personas con quienes convive”), se legitiman a partir del lugar residual o no que ocupa en esta sociedad lo religioso, amén de nutrirse de una noción simplista de lo religioso como algo bueno en sí, desprovisto de polémica, carente de toda fuente de angustia y desbrozado de sus cuantiosas aristas violentas. De hecho, resulta fascinante ver cómo Bergman se las ve en figuritas para seguir el texto mítico fundacional de la nación judía desde la lectura que lo convierte en el mito fundacional del actual Estado de Israel, todo ello traspasado a la Argentina, limando sus puntos oscuros, sus exaltaciones nacionalistas e incluso raciales.
Ahora bien, a diferencia de los casos anteriores, el de Bergman reclama mayor atención y vigilancia, en tanto se ha convertido en un referente del discurso político progresista argentino. De hecho, ratificando el pacto y la alianza, su último libro sale al mercado con la bendición (en forma de prólogo) ni más ni menos que de Bergoglio, confesor de figuras políticas como Michetti, Telerman y Carrió, certificando la compatibilidad del libro con la grey católica y cristiana en general. El entusiasmo de Monseñor es tal que no sólo apoya el libro por su necesidad histórica o social presente, sino que llega al exabrupto de aseverar que “la elaboración tipológica del autor es teológicamente rigurosa y seria”.
Lo que sorprende en un ensayo que busca cierta repercusión en el campo de la teoría política, al menos una teoría para la acción inmediata, es la falta de lecturas del campo específico. En esto, resulta menos serio que Stamateas, que por lo menos parece haber leído con fruición bastante autoayuda. Sólo así es posible entender, por ejemplo, que Bergman afirme: “Del mismo modo en que, en la religión, se celebra lo sagrado como un acto de conciencia, de igual forma una religión cívica debe conseguir –por medio de una nueva cultura ciudadana– que todo lo relacionado con el ser-argentino y con el ser-Nación tenga una significación especial que, en cierto modo, lo haga sagrado”. Ciertamente, la sacralización de la política por medio del culto a la nación ha ocupado un lugar central en los programas nacionalistas esbozados a partir de la Revolución Francesa, pero lo que nadie mínimamente interesado en el tema podría ignorar (viéndose, cuanto menos, en la obligación de un comentario) es que este anhelo y propósito no ha encontrado en la historia un cumplimiento tan efectivo y absoluto como en la Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler. En este tipo de errores imperdonables, más allá de las ulteriores consideraciones que merezca una teoría política basada en el voluntarismo ciudadano, queda expuesto el peligro y la familiaridad con la autoayuda “mágica” de un programa (fomentado no sólo por Bergman) que pretende combatir la emocionalidad de la tradición peronista no con el discurso racional y laico que debería sentar las bases de un debate prolífico, sino con otro discurso igualmente emocional y carismático: el religioso, atravesado –por si fuera poco– por una rancia herencia nacionalista.

19 septiembre 2009

La infancia del cine

En riguroso blanco sobre negro, el primer párrafo cierne un misterio: “La madrugada del 8 de noviembre de 1930, el abogado parisino Gèrard Fleury salió en busca de la luz adecuada para completar una filmación paisajística en torno al lago de Le Thuit. Ese mismo día falleció en circunstancias aún no esclarecidas.”
Tren de sombras (José Luis Guerin, 1997) se presenta como la restauración de la que fue la última película de este abogado, una filmación casera deteriorada por siete décadas de humedad.
El presunto peso del misterio de la muerte de Fleury va cediendo ante las imágenes de la familia que pasea por el jardín, los chicos que juegan con y en el agua, las doncellas que se hamacan, los grandes que practican tenis, paseos en bote y demás escenas que eventualmente dejan ver los estragos de la humedad en imágenes del todo experimentales, fruto del azar de los elementos sobre el material.
Las escenas familiares, para las que todos posan, se alternan con tomas íntimas acaso casuales que terminan mostrando más de aquello que resulta explícito.
Guerin reconstruye sembrando como contrapunto, al menos, otras dos miradas: el interior de la mansión, vacía en la actualidad pero llena de luces, sombras, recuerdos y fantasmas que iluminan ese pasado; y un casi obsesivo recorrido de las propias miradas de los personajes de esa familia, tal cual han sido captadas por la filmación original.
Finalmente, ocurre algo mágico: el recorrido desnuda secretos ocultos, acaso más intrigantes que aquello que haya causado la muerte del abogado. ¿Quién es la joven privilegiada en muchas de las tomas? ¿Cuánto deseo puede encerrar un par de ojos? ¿Qué se conversa en esos paseos por el jardín? ¿Qué hay en el fuera de campo interpelado por las miradas de los personajes?
Hay más, pero no tengo las palabras para explicar cómo fui abducida por esta muda película experimental. Y si las tuviera no estaría del todo segura de usarlas, porque temo profanar lo indecible del cine.









25 junio 2009

A las 14.43, hay más muertes y secuestros

La de Farrah Fawcett ya viene siendo dispendiosamente cubierta por el multimediático tinglado tilingo. De modo que nada más diremos de ese ángel de Charly, que tanto se metía en enredos parapoliciales a finales de los 70, haciendo las delicias de la familia argentina.
La que sí es relevante es la muerte de Andrés Cascioli, tan relevante que los grandes medios no dicen ni mu ante semejante pérdida del ambiente gráfico.
Cascioli, alma máter de la revista Humor (y tantas otras) y excelente ilustrador, como tantos, ha muerto.
Tal vez mi primer contacto directo con la política (con LO político) fue el secuestro de la edición 97 de Humor. No recuerdo la fecha, pero sería el 82. Tenía 8 (tal vez 9) años. Conocía la revista. Supe de su secuestro.
Así conocí realmente lo que era un secuestro.
En los diarios no hablan de él. Será porque es mucho más importante Farrah Fawcett (¡qué pajeros infernales!). En los blogs, en cambio, siempre hay escritura urgente y foco nacional. Aca, acá y acá, por ejemplo. Acá, archivo taringuero.

PD: ¿reconocen a la rubia que está con Massera en el bote? Creo que la vi hoy, 30 años después, almorzando con Francisco y Gabriela.

23 marzo 2009

Algunas personas en bolas, los jóvenes de ayer


"A simple vista puedes verlos, como borrachos en la esquina de algún tango."
Lo saben los hinchas de Ferro y los militantes de Franja Morada, y la UCR toda; Lilita creo que también lo sabe, asimismo los jóvenes de ayer de la UCD, y lo sabe Grondona (Mariano, aunque es probable que Humberto ya haya comenzado a sospecharlo). La vida está hecha de estaciones, de ciclos. Y perdura lo que sirve en la prosperidad y en la pobreza. Y perdura hasta que no sirve más, hasta nuestro común e inexorable destino.
La otrora alegre y tumultuosa muchachada del campo patronal se me hace que empieza a sentir cierto frío subiéndole del culo al pecho. Son pocos. En parte porque tal vez hayan puenteado el lunes y se hicieron una escapadita de fin de semana largo. Pero se me hace que en mayor medida se debe a que su dirigencia no sólo no representa ni la veinteava parte de lo que dice representar, sino además a que la FAA demostró no dar el piné para tallar entre talladores, mientras que la entente toda se devela hoy como mascarón de proa del mero conglomerado sojero. De modo que a los unos no les dio el cuero, y los otros esconden los silobolsas. Y están en bolas. Ideológica y políticamente hablando, se entiende.
No creo que postee más sobre el inverosímil conflicto del campo. Me aburrió. Me voy a poner a estudiar la propuesta de ley de medios audiovisuales.

16 octubre 2008

Ay, ay, ay

Acabo de ver esto:

En Diagonal Norte y Maipú, tres personas ataviadas de (H)amarillo sostienen unos carteles que orientan hacia los automovilistas que vienen por Maipú.
Los carteles rezan: "A 100 metros reducción de calzada".

¿Te parece?

16 marzo 2008

Yendo de casa al trabajo y de Capusotto a Palau

Diego Capusotto según Rolling Stone

El viernes pasado fui a La Catedral para festejar el cumpleaños de mi amiga Luz. Hacía rato que no iba allí, así que en parte me asombró lo cambiado que estaba el lugar, si bien conserva su clásica entrada de tugurio y sus oscuras escaleras-pasadizos, ya arriba, su salón está dispuesto para satisfacer a la folclórica gringuería y el vegetarianismo consuetudinario. No está mal de todos modos; al menos se puede fumar y fumar, como en los viejos buenos tiempos de aquella Buenos Aires festiva previa a Ibarra y Macri.
Mi asombro se completó antes de entrar en el ámbito. Parado frente a la mesa de entrada, medio perdido por desconocer el protocolo, le digo a la recepcionista: “Hola...”. En eso noto que a mi izquierda había un cabello menos enrulado que revuelto que me causaba cierta gracia inconsciente. Lo miro apenas, casi de soslayo. “Hola...”, le repito mi demora a la recepcionista. Y ahí caí: volví a mirar de frente al sujeto y vi lo que suponía encontrar. Era Capusotto. Me reí –no pude evitarlo– y, casi para justificar mi impertinencia, le dije: “¿Qué hacés? ¿Cómo andás?”. “Bien, todo bien, loco. ¿Y vos?” “Vengo al cumpleaños de Luz”, fue tanto mi respuesta para él tanto como la continuación del intercambio con la recepcionista.
Un rato después cayó Santaolalla.

Hoy domingo fuimos al trabajo con Malala. La inminente salida de una nueva revista femenina en medio de un cierre general para el resto de las revistas que se preanuncia agitado fue el motivo de la excepción a la regla. Raro todo. El espacio de trabajo, casi desierto, con algunos sujetos –como yo– en short y camiseta, me resultó tan familiar como siniestro. Y aun así, su parque a pleno sol, invitaba para la ensoñación de creer que ese jardín, ese roble, esos álamos, en alguna medida me pertenecen. Y no es mentira.

Mientras tanto, en Buenos Aires, otra hora comienza. La hora 25, con el correspondiente desembarco de Palau y su tufillo a “la continuación de la guerra por otros medios”. Va a estar bueno Buenos Aires, ta bien. El tema es cuándo. "Y, Mauricio... calculale un fangote así de grande..."

09 febrero 2008

Silvia Prieto se filmó acá

Viernes, 7.43 de la mañana. Sábado más bien. Dentro de 24 horas estaremos en viaje hacia Montevideo, vía Cacciola (de lo nuestro, lo mejor –y lo más barato–). Mi noche se deshizo en medio de la fiesta de casamiento de Nuni (hermanastra entrañable de Malala) y Maxi, con la que sus organizadores –padres, tutores y encargados– han renovado largamente sus laureles de anfitriones.
Tal vez una de las razones de tal triunfo –amén de la canción “Menos mal” de Andrea Echeverri para el momento sensible y del champán de Finca La Linda para ese y todos los demás momentos– haya sido la razonable brevedad de la lista de invitados, sin mayor abundancia de extras, que son quienes mejor la pasan en este tipo de festejos, en desmedro del decoro, la intimidad y la cordura. Sin embargo, extras hubo, sin ir más lejos, yo, que tan bien me muevo en general en ese rol. Pero ya inmerso entre los ochenta invitados, modifiqué mi canónico protocolo de gula-embriaguez-danza espasmódica-black out por la libación moderada y la conversación ávida de curiosas novedades.

Noticias de ayer: Ariel Solito es mi nombre y, como todos con el suyo, lo he repetido incesantemente en todas las presentaciones que encadenan una vida, en este caso la mía.
“¿Nombre?” “Ariel Solito.” “Pobre, está solito...”
“¿Nombre?” “Ariel Solito.” “Pero hoy viniste acompañado, eh...”
“¿Nombre?” “Ariel Solito.” “¿En serio? ¡Ja ja ja!”
Siempre así, con todas sus leves e innumerables variaciones. En la facultad incluso pretendí restituir la pronunciación de origen de mi apellido, resignado a que los retruécanos más básicos se repitieran también en la casa de altos estudios.
“¿Nombre?” “Ariel Sólito.” “Insólito su apellido...”
Vencido ya ante la fatalidad del chascarrillo, volví al Solito y su putativa soledad, y deseché el Sólito y toda su bucólica cotidianidad. Incluso he llegado a consolarme por tener un apellido-adjetivo y no uno verbo, como Lozupone, Baibiene o Manduca, y así me dejé ganar por el aura de la soledad.

¡Extra! ¡Extra! “¿En serio no te acordás?”, me dice en la mesa uno de los comensales, apenas menor, que cursó, al igual que yo, de primero a tercer año del secundario en el colegio industrial de Bunge y Born, una minimísima institución que graduaba cada año no más de veinticinco técnicos electromecánicos. “Para nada, y no sabés cuánto lo lamento”, le respondo. “Te cuento, entonces. Era fecha de recuperatorios. Yo había terminado de rendir Taller y me fui a cambiarme al vestuario. Me saco la camisa, los zapatos, el pantalón, y recién cuando estoy en calzoncillos y medias caigo en la cuenta de que un hijo de puta se llevó mi uniforme de cursada. Empiezo a putear, primero bajito y después a los gritos. Entre puteada y puteada, oigo que un profesor de taller, Mancini (el más turro de esa manga de fachos), me pregunta quién grita y que salga inmediatamente al patio. Yo abro apenas la puerta del vestuario y le digo que no puedo salir porque estoy casi en bolas. Después de un pequeño quilombo, y tal vez de un par de amonestaciones, aparece mi ropa. Cuando estoy casi vestido, vuelvo a escuchar el vozarrón de Mancini: «Solito, venga para acá». Me apuro y lo primero que veo cuando salgo es a vos caminando hacia Mancini, que te abaraja de volea con su clásico «¿Y usted qué carajo hace acá?». «Vengo. Vengo porque usted me llamó», le dijiste vos, tranqui. «Yo llamé a Solito, Ariel Solito. ¿Usted se llama Ariel Solito acaso?», medio batateándote, como siempre bah. Vos lo miraste y, sorprendido por la obviedad, le dijiste: «Exactamente: Ariel-Solito». Ahí al tipo se le retorció la cara y como un manotazo de ahogado me mira y me manda un «¿Y ahora usted me va a decir que también se llama Ariel Solito». Y yo, que ya sabía de vos pero nunca te había visto, lo miré a Mancini con la alegría solapada de quien es testigo del ridículo del tirano, y le respondo (te diría que con una sonrisa, irreprochable por otro lado por lo excepcional de la situación): «Eso mismo: Ariel-Solito». «Ma sí, váyanse a cagar», dijo revoleando el brazo derecho para atrás mientras se daba vuelta para salir pronto del entuerto. Y la verdad, qué querés que te diga... yo lo viví como la venganza de los Solito contra el más hijo de puta de todos los hijos de puta.”

Debo de haber bloqueado ese recuerdo desde el mismo momento en que se produjo la situación (ya por nominal herida narcisista, ya por los nervios por mi propio recuperatorio, o por ambas). Esa es la única explicación que le encuentro a haber olvidado el prodigio y a que, ante cada nueva tematización de nuestra tocayitud, me sorprenda como cuando recuerdo una pareja que conocí a mediados de los 90 –formada por Lorena Baibiene y Andrés Konstante– o cuando, despertándome agitado por la hora y las obligaciones pendientes, me digo con alivio “¡Pero si hoy es sábado...!”.

A la derecha, Ariel Solito; a la izquierda, también.