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19 octubre 2011

Hablá bien, hijo de puta

Para el licenciado Juan Strasnoy
Publicita CN23 que va a cubrir las elecciones desde los bunkers. Hablá bien, hijo de puta. No es un búnker, es un comando central. Esto no es una guerra, es la fiesta de la democracia. Cuántas veces te lo tengo que decir.

Por otro lado
Como intelectual del binnerismo, entre Abraham y Altamirano, me quedo con éste. Lejos.
Se autodefinió en Palabras más, palabras menos (o Policía malo, policía bueno, según los privilegios de figuración de sus conductores) como “una persona de izquierda, reformista”. Me parece mucho más sensato que la exasperación de Abraham: “Yo soy un intelectual, tengo que llevar las cosas al límite”. Andá, ubicate...

31 marzo 2011

Parece verdad

Ser delegado gremial -experimentar la ciudadanía- es una responsabilidad muy grande para quien se piensa pequeño.

Superar la minoridad, rebasarla, es la gracia -el don- de la tarea.

30 marzo 2011

Derechos laborales

“Tendremos un gato en el jardín,
Tendremos un hijo si quiere venir,
muchos desayunos y ningún Clarín”, cantó Sui Generis en 1974.
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Al menos cuando yo cantaba, incluso yendo de la cama al living (puesto que en ese tiempo no tenía empleo) “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, me refería a los Martínez de Hoz, a los Cavallo y, sí, a los oficialismo mutantes de Clarín.
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Nunca lo vi a Lanata tan crispado, tan desencajado, tan desquiciado de la puerta que él mismo abrió (porque, ojo, aún hoy sigo leyendo el diario que él mismo titulaba).
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La primera vez que oí el nombre de Magnetto fue como propietario de Página 12.
En todos lados se cuecen habas.
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¿Qué decisiones debe llevar adelante un delegado gremial al que le están comiendo los talones, y su representación, y su sueldo? Que haya sido, o no, contrario a los intereses del Gobierno este último bloqueo a Clarín es una problemática. Que Clarín no respeta los derechos gremiales es una certeza.
Entonces, nuevamente, ¿qué decisiones debe llevar adelante un delegado gremial al que le están comiendo los talones, y el sueldo?
Al menos hoy muchos más conocen qué pasa en el Grupo.
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Si tal comisión interna hizo mal o bien, me lo reservo para el fuero interno, o bien para la posteridad.
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Acá, en el blog de Artemio, una lectura más sofisticada del conflicto.

Saldo y balance (De vuelta 4)

Gastamos, Malala y yo, unos cien dólares por día en Uruguay (cincuenta por cabeza)
Seguramente, mejor para el país hubiera sido gastarla en Argentina. Bastante gasoleros, igual.
También se dijo que el consumo per capita de la excepcional temporada veraniega en la Argentina fue apenas "ordinario".
Es decir, es probable que lo excepcional de la última temporada haya sido más la cantidad de personas que veranearon que la cantidad de dinero que gastaron.
Ésa es otra de las bienaventuradas gracias de este gobierno: integra personas más que consumidores.
Cuando dentro de unos pocos días Clarín lance su diario de 2 pesos (Mío, creo que se llamará; Perfil lanzará otro), no estará haciendo otra cosa que demostrar que la inflación de los últimos años, lejos de ir en detrimento de los salarios reales de quienes trabajamos en Argentina, han mejorado el ingreso de los trabajadores locales. Quienes se van de vacaciones gastando lo mínimo indispensable, y quienes compren diarios de 2 pesos, serán parte de la estadística que demostrará, una vez más, que, con estos gobiernos kirchneristas, los habitantes de este país, estamos mejor que antes. Característica que ningún otro gobierno (y menos aun, dos gobiernos seguidos) puede adjudicarse en los últimos 60 años.

29 marzo 2011

El valor del pusilánime (De vuelta 3)

Sigo con esta verborrea mientras deseo con esperanza que Telecentro me instale hoy finalmente su servicio. Por eso puse ayer 678 como quien escucha su noticiero, con el precario auxilio de una antena de interiores para TV por aire. (Nunca como anoche lo sintonicé tan mal.)
En este caso, el papel de pusilánime lo interpreto yo, al explicitar que desde hace seis meses ejerzo las funciones de delegado gremial en una empresa de La Nación. Sin sufrir (al menos aún) la persecución que sufre Luis Siri.
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Fue Carlos Tomada quien, ya ayer, me recordó que fue Néstor quien dijo “no tengamos miedo”. Y, acto seguido, también precisó: donde reinó el miedo más perenne desde el 76 a esta parte fue, justamente, en el campo laboral.
“Etapas nefastas que hemos dejado atrás”, dijo Tomada, o algo así.

Continúo esta verborrea (De vuelta 2)

Comencé a despreciar a Clarín mucho antes del kirchnerismo. De hecho, a mí, en 2003, él no me caía bien. Me parecía, eso sí, el mejor candidato ganador, porque era, claro, no sólo el Chirolita de Duhalde, sino además la cara de un acuerdo en que Scioli era la dote menemista.
En fin... torpes generalizaciones de un neófito político.
Pero en ese momento terminé de entrar, definitivamente, en lo político.
Había empezado cuando experimenté el estupor de que De la Rúa y el Chacho llamaran a Cavallo para sostener el gobierno aliancista.
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La segunda persona que guió mi retorno al lado bueno de la interpretación política fue Carlos Tomada, el constante ministro de Trabajo kirchnerista.
La primera persona había sido Néstor, con sus aumentos por decreto.
Pero aún así no me alcanzaba para alquilarme una pocilguita mía, clasemediera, eso sí. Me la subvencionó mi vieja, y eso que no se mostraba cansada de tener a un treintañero bajo aún bajo su ala.
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Hoy, Carlos Tomada fue una de las dos personas me hicieron recordar el valor de 678, al exponer allí su visión del conflicto gremial del Grupo Clarín, sin eludir la polémica con el otro gran invitado al programa de hoy, Luis Siri, delegado de AGR, elegido por el Grupo como empleado.
Y por sus compañeros como delegado.
Y despedido y recontratado por aquél, Grupo que nunca dejó de apretarlo (de buscar quebrarlo) con el fantasma del ninguneo, la persecución laboral y el despido.
Todo, por el solo hecho de ejercer su derecho constitucional.

De vuelta

Nos fuimos de vacaciones.
A nuestro modo de ver, sublimes vacaciones.
Suerte que duraron más de veinte días (en Uruguay no se consideraría "suerte", puesto serían normales para un tipo de 37 que desde hace siete años realiza un trabajo calificado en relación de dependencia), porque si no, no hubieran alcanzado.
Las primeras diez noches, soñé imágenes laborales.
Tenía una contractura mental severa.
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Me fui a Uruguay, a Montevideo y a Rocha (a Punta del Diablo para mayor precisión).
Gracias a que el año pasado tomé varios trabajos por fuera de la compañía que me acredita el sueldo (la libertad de acción de ser corrector, y no pluma, de la empresa; en definitiva, el beneficio de no firmar un contrato de exclusividad), para mis vacaciones 2011 pude pagar el alquiler de una quincena larga de una cabañita entre lindas playas.
En consecuencia, Malala se llevó su netbook, y por ello yo tuve acceso a la internet en diferido.
Un asunto como Fukushima lo ameritaba.
Otro asunto como el exhorto suizo también.
Y después la costumbre hizo el resto.
Así fue que descubrí la internet diferida. Que consiste en revisar tus casillas de correo y, después, copiar y pegar en Word textos (posts sobre todo, aunque también notas de diarios) que, mucho más que legibles, te resultan sustanciosos.
Así disfruté de un post (y, va de suyo, sus comentarios) de Samurai Jack, a quien en algún momento había llegado a considerar un barrilete cósmico, un extraterrestre un poco pajero... de modo que por H o por B no dejé de leerlo.
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Otra cosa que me repercutió fue el comentario de Daniel en este post. La mejor respuesta que se me ocurrió fue: “Era la única manera de evitarme TN”. Pero en realidad era mentira: si me había ido a Rocha era por sus playas, es decir, por su horizonte. Así que así saludo también a ese hermano bloguero.
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Mística es lo que se genera cuando hay varios que creen que a equis (o equises) hay muchos que lo(s) quieren.