15 agosto 2011
¿Y ahora qué pasa, eh?
Mmmm, no.
Sacarle una buena diferencia al segundo (5-8 puntos porcentuales).
Mmmm, no.
Proscribir a la izquierda.
Mmmm, no (sacó 75.000 votos en Capital).
Sacar Scioli más que Cristina y que se vaya con Duhalde.
Bue... no.
Los argentinos no saben de qué se tratan estas elecciones y no van a votar.
No, no, para nada: participación récord, más bien.
Dijo Fito Páez: "¿Quién dijo que todo está perdido? Me dan ganas las dos mitades de la Argentina."
08 julio 2011
05 julio 2011
Campaña sucia macrista
18 junio 2011
Sueños compartidos: tierra y libertad
Empecemos, por ejemplo, por Schoklender y el perfil clarinista de la nación enfurecida contra Sueños Compartidos y el Gobierno Nacional.
Al principio de la historieta no posteé porque, desde el bluff de las probatorias cajas del 2000 sobre lavado de dinero, malicio de cualquier denuncia de todo legislador carriotista, inclusive la propia Carrió. Por lo demás, si un probable bluff lo articula Clarín, la jugada me impresionará siempre como el duro dictado del Grupo.
Sin embargo, hace ya quince o veinte días que el tema es portada de cada edición de ese diario, y la dictadura continúa encadenándose. Así que algo hay que decir.
Y lo diré: hablar sobre Schoklender y su riqueza me importa un carajo.
En principio, se me hace que, para quien habla del caso, es apenas un tema de conversación: “¡Qué cosa este Schoklender! ¡No se privó de nada!”.
Y ante quien no, ¿qué se puede hacer? ¿Tratar de convencerlos de qué? ¿Demostrarle a quién para qué cómo la ética de Hebe? Imposible, para mí.
Si cada vez que me las pienso en la Plaza, en pleno Invierno del 77, me sorprendo porfiado cuando siempre en mi segunda lágrima se refleja la misma añoranza (la mía) por tener alguna vez ese coraje; y por llegar a viejo y hacerlo valer.
Podría entonces alegarse borgiana toda la retahíla del tema del traidor y el héroe, y de que ninguna liberación nacional –ya irlandesa ya argentina– sobrevive a la claudicación y ulterior escarnio de su líder.
Porque que lo que es malo para Hebe es malo para Argentina lo aprendimos desde pichones y en bandada, desde que vimos a aquella señora entre un puñado de otras, y las palomas de la Plaza, y sus instituciones cenicientas, y más allá del cagazo y las cagadas de la foto, siguieron la película como saga, vidas de carácter, de unidad desde la Secta (Las Viejas Locas) hasta su proliferación como Madres y Madres, HIJOS e H.I.J.O.S., Abuelas y Nietos.
Hebe es parte constitutiva de todo eso, un núcleo dimanador y polarizador, una bifurcación en sí misma, entre aquella Aparición con Vida / Castigo a los Culpables hasta la actual promoción de personas, con Sueños Compartidos.
Tierra y libertad.
05 junio 2011
Sábado
Antes, el sábado, todavía bajo el sol entrañable, incluso este sol de morondanga, mandé a ajustar la bicicleta ($15 + cinco de propina) y cometí un guiso de lentejas para diez. Me quedé corto: puesto a acopiar guiso, mínimo para veinte. Será la próxima.
Después, me fui a la Básica, con un mate calentito para compartir.
Faltan cinco semanas para las elecciones en la ciudad de Buenos Aires.
Las encuestas dan empate técnico, en primera y en segunda vuelta.
Necesitamos sumar. Cuatro años más de Macri pueden ser fatales, de algo a mucho peor de lo que fueron estos últimos.
22 abril 2011
Sobre la llamada “censura” a Juan Terranova y el llamado puritanismo
Los hechos (pueden verse en http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-166638-2011-04-20.html )
El periodista y escritor Juan Terranova escribe en un medio público (revista El Guardián) una nota periodística (ejerciendo en ese momento su oficio de periodista y no de escritor de cuentos y novelas). Allí critica la campaña que promueve una feminista, Tidball-Binz, contra el acoso callejero y los piropos ofensivos. Su instrumento polémico contra Tidball-Binz es, primero, la burla y la ridiculización, y finalmente, es apenas su pene. A Tidball-Binz, dice Terranova, “me gustaría romperle el argumento a pijazos”. Según la nota de Mariana Carbajal en Página 12, la frase original hablaba del culo (así aparece en el blog de Terranova) pero fue modificada en El Guardián por sugerencia de Sergio Olguín, secretario de Cultura de la revista, quien leyó la nota y la aceptó.
Un ejercicio Supongamos que el periodista y escritor Fulano de Tal escribe en un medio público una nota periodística para criticar una campaña equis (no importa qué opinamos de ella) que promueve un activista de la comunidad judía. Supongamos que polemiza burlándose de él porque es judío, y luego Fulano de Tal escribe que a ese activista hebreo “me gustaría usarlo de jabón en mi ducha.” Supongamos que Mengano de Tal, secretario de redacción, acepta la nota. Y supongamos que le sugiere un cambio: en vez de escribir “usarlo de jabón en mi ducha”, le dice Mengano, es mejor que escriba “a Fulano de Tal le encantaría hacer jabón sus argumentos”.
¿Alguien estaría apoyando a Fulano de Tal, diciendo que ha sido víctima de un acto de censura? ¿Y qué se estaría diciendo de Mengano de Tal por haber aceptado esa nota?
Tal vez las Juventudes Hitlerianas de Curuzú Cuatiá se atreverían a expresar su adhesión. El resto guardaría discreto silencio.
Hoy, sin embargo, Terranova ha recibido cierta solidaridad, incluso de mujeres…
El argumento para ella es que hay que oponerse a toda censura y hay que luchar contra el puritanismo. Parece que si un judío dice algo que nos molesta (concedamos incluso que nos moleste por buenas razones), amenazarlo con hacerle lo que hicieron los nazis con sus abuelos no es algo que la sociedad esté dispuesta a tolerar ni permitir. Nadie hablaría de censura si el periodista que escribió eso sufre consecuencias y nadie consideraría una exageración, una susceptibilidad excesiva, enojarse porque la amenaza refiere al jabón.
En cambio no faltan hombres ¡y mujeres! dispuestos a tolerar, a permitir, a reírse y hasta defender al que amenaza a una mujer con una violación cuando no está de acuerdo con sus argumentos. No me extraña. La violación es un método milenario con que el patriarcado disciplina a las mujeres, pero no por antiguo ha perdido vigencia y efectividad.
Los judíos hoy no son masacrados por su condición pero muchísimo más de la mitad de las víctimas de violencia física que hay en este planeta son mujeres. Y mucho más de la mitad de los perpetradores de esa violencia son varones. Cuando hay un acto de antisemitismo todos reaccionan y son capaces de reconocerlo de inmediato: ¡antisemitismo!, gritan. Si un periódico publicara a un periodista que discute al presidente Obama enviándolo a servir las mesas o limpiar los baños de la Casa Blanca, nadie dejaría de gritar ¡racismo! y no se atreverían, quiero creer, a oponerse a que ese periodista sufra consecuencias concretas. ¿Hablarían de censura?
Pero el sexismo no se nombra en esta sociedad. La que nombra el sexismo es una ridícula, una mal cogida, una… Entonces, cuando las víctimas de asesinato en el mundo (mayoritariamente mujeres) tienen como victimarios a maridos y amantes, raramente alguien escribe: ¡sexismo! ¡feminicidio! Lo que se escriben casi siempre es “crimen pasional”. Y cuando una revista sufre sanciones y el periodista que provocó el asunto paga consecuencias en su trabajo, hay que escuchar a quienes gritan contra el puritanismo y la censura.
“Pero”, me dice un varón con el que discuto esto, “si ya todos estamos de acuerdo con que las mujeres tienen que tener los mismos derechos.”
¿La discriminación de género ya casi no existe? Estadísticas de Naciones Unidas (a comienzos de los ’90): Las mujeres (la mitad de la población mundial) realizan probablemente dos tercios del trabajo que efectivamente se ejecuta (un tercio del trabajo formal remunerado es cifra segura, el resto es trabajo doméstico, familiar, comunitario y gratuito). Pero reciben sólo el 10% de los ingresos del mundo y tienen el 1 por ciento de la propiedad de la tierra del planeta.
Estadísticas de la OIT, comienzos del noventa: en el planeta, en promedio, las mujeres perciben el 50% del salario respecto de los hombres por la realización del mismo trabajo.
La discriminación de género continúa más allá de los (grandes) cambios que las mujeres hemos logrado y atraviesa a todas las clases. Es cierto que la discriminación no se manifiesta del mismo modo contra una mujer pobre que contra una rica, pero no por eso no existe, y a veces es salvaje en ambos lados. En todas las clases sociales hay hombres feminicidas, o violadores, o golpeadores, o maridos, novios, padres y hasta hermanos déspotas, o maridos, novios, padres y hasta hermanos que humillan y ridiculizan (como Terranova) a mujeres de todas las clases sociales.
En todas las clases sociales hay hombres que gozan comprando el cuerpo de una mujer para tenerla por un rato a su disposición, para gozarla como una cosa y sentirse fuertes y sentirla cosa porque la pagaron y eso les calienta. Pagan porque les calienta no encarar un vínculo sexual de pares con una persona con la que (café de por medio, simpatía de por medio, mutuo interés de por medio) comparten un rato de sexo. En todas las clases sociales hay varones cómplices activos de un enorme y atroz negocio de explotación inhumana: la trata de personas. A lo mejor son de izquierda y están en contra del capitalismo, a lo mejor son de derecha, a lo mejor son cristianos, judíos, ateos, tienen madre y la aman, tienen hermanas e hijas y las aman, pero nada de eso les impide participar activamente, sosteniendo con su demanda solvente el tráfico de personas.
¿El repudio del INADI, la campaña de la organización feminista Atrévete/Hollaback, el retiro de publicidad de grandes empresas que deciden castigar a El Guardían, que publicó la nota, las represalias de la revista contra Terranova, son actos de censura? Son actos que castigan un discurso, en el intento de que no vuelva a pronunciarse. La Constitución habla de que no haya censura previa, no de que no exista punición por discursos públicos que violan la ley. No pide que no se cumpla la ley contra la discriminación. Esta “censura” que a algunos escandaliza es la misma que sufriría el medio que publicara la nota de Fulano de Tal contra el judío al que el periodista quisiera hacer jabón. La misma que recibiría hoy en Argentina un trabajador de prensa que escribiera “a los putos hay que matarlos a todos”. O la que mereció un obispo cuando expresó su deseo de tirar al Ministro de Salud Ginés González al agua, con piedras atadas a su cuello. ¿Ejercía este obispo su derecho democrático a la expresión política? En todo caso, no dio precisamente argumentos. No se puede escribir cualquier cosa en un medio público y está muy bien que así sea
No obstante tantos ejemplos que nadie discute, cuando se ejerce por escrito la violencia de género y la víctima es mujer, Juan Terranova recibe solidaridad. Si la violencia de género escrita hubiera sido contra un homosexual, ¿la solidaridad hubiera sido la misma?
Será entonces que la discriminación contra las mujeres no retrocedió tanto como dicen. Será que todas las batallas, hasta éstas, tan elementales, están apenas empezando. Porque estoy segura de que la mayoría de la gente que ahora se está solidarizando con Juan Terranova no pensó casi nada de todo esto. La discriminación a las mujeres no retrocedió porque todavía parece natural, a casi nadie escandaliza.
¿Estoy en contra de toda censura? Estoy en contra de toda censura en el arte. Estoy en contra de que censuren un cuento de Terranova, no un artículo periodístico escrito contra una iniciativa política y donde no hay personajes ficcionales. Estoy en contra de que censuren a una película ficcional, una novela, cualquier género en el que la referencialidad directa de los signos se suspende porque estamos en el laboratorio de la imaginación. En la imaginación podemos tener cualquier ideología y jugar con las fantasías más atroces, para eso está, para que ahí una sociedad se piense a sí misma, observando conmocionada incluso su mierda más profunda.
Estoy en contra de toda censura de ideas, de argumentos. Si un nazi quiere escribir en términos civilizados por qué cree la raza aria es superior, lo escucharé y le discutiré argumento contra argumento, pero no aceptaré que me insulte ni que me amenace con hacerme jabón.
No me importa si la campaña que propone Tidball-Binz contra los piropos ofensivos es o no apropiada, me importa impedir, censurar sí, CENSURAR el derecho de un hombre a replicar los argumentos de una mujer diciendo que va a violarla. Ese es el modo de Terranova de callar los argumentos de Tidball-Binz, imaginando que la somete.
Me importa que nunca más nadie se atreva a escribir públicamente contra nosotras algo semejante. Que no se atreva porque entendió que no se debe, o simplemente porque fue disciplinado por el castigo social y conoce las consecuencias.
Hagamos un último ejercicio: En una polémica sobre la política de Derechos Humanos del kirchnerismo, un periodista de derecha (gracias a la democracia y a la libertad de prensa) escribe un artículo contra los argumentos, por ejemplo, de una Madre de Plaza de Mayo. Supongamos que en vez de razonar usa como arma no su pene sino la picana eléctrica. Nuestro periodista escribe: “me encantaría secuestrar a esta Madre, encapucharla, atarla a una camilla y picanearla”.
¿Habría un blog recolectando firmas para apoyarlo?
Tal vez Cecilia Pando haría uno, pero ninguno de los que ahora apoyan pondrían ahí su nombre.
La agredida es mujer pero no lo es por su militancia en tanto mujer, como Tidball-Binz, sino por su militancia contra la represión de la Dictadura. Pero claro, en el caso que nos ocupa no se trata de militantes, ni de guerrilleros o guerrilleras, ni de judíos o judías, ni de negr@s. Acá se trata de mujeres que encima son feministas. Y sobre las mujeres (ni qué decir sobre las feministas) hay quienes creen todavía que pueden escribir cualquier cosa.
¿Puede? ¡No! ¡Podía! ¡Ya no! Ahora el que lo hace, lo paga. Yo lo celebro y llamo a mis hermanas y a los hombres sensibles, pensantes, buena gente, a que lo celebremos juntos.
30 octubre 2010
Por supuesto que no será cosa de disponerse a superar peronismo y kirchnerismo en un solo movimiento. O sí, mientras se respete el Movimiento.
En fin... saber, sabemos todos; sólo que pocos tienen la posibilidad de fallar en su aplicación.
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Al principio pensé en decir (en joda, claro): “¡Qué hijo de puta, qué jodido, cómo se va a morirse!”. Ahora me sorprendo diciendo: “Qué hijo de puta, qué visionario, cómo se va a morir”.
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Más primavera kirchnerista para su velorio (y ya van unos cuantos años).
Viernes lluvioso para su entierro. Sol y viento patagónico para su recuerdo, para pensar en los vientos de la historia.
29 octubre 2010
Y quienes lo querían ver muerto...
28 octubre 2010
Anoche en la Plaza, nos encontramos con Luciana y su pequeña Guadalupe. Siempre tiene su tierno encanto sentir enlazarse las puntas del lazo. Así que tampoco lloré por la calle.
¿Cuántos son los hijos del kirchnerismo?
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FalsoMagnetto: ¿Cuántas lágrimas se derramaron ayer por choripanes?
27 octubre 2010
De regreso a octubre
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Hoy volveremos a la Plaza para rendirle homenaje a otra vida, la de Néstor Kirchner en este caso.
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La AFIP comunicó que ya cumplió con las metas fiscales de este año. Así parece pasar 2010, intenso, excesivo, zarpado. Quedan todavía dos meses: ¿cómo vamos a invertir ese excedente?
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¿En qué estaría pensando Néstor un ratito antes de esta tristeza?
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¿Quién ganará dentro de un año?
23 mayo 2010
Miles de caracteres en bruto
Cómo quisiera esgrimir el yeite de afilarme con títulos. Ponele:
Kirchenrismo Consensuado en Plena Sobremodernidad, o
El Tercer Período, o
La Gran Estafa de la Posmodernidad, o
Después del Bicentenario Empiezo la Dieta.
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Si pudiera le escribiría a Mauricio
“Querido Tambarana:
no te pongas en forro que es peor para vos.
PD: Por otro lado, eso de «matrimonio presidencial» también lo digo yo, sin necesidad de oponerme ni de adherir por decirlo: de hecho son matrimonio y presidentes, de la rara estirpe de los que mejoran un poco el país que encuentran.
Así que más respeto, Tarambana, republicanamente hablando.”
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Si te dicen adiós, Cadena Nacional Permanente del Periodismo Independiente, si te dicen adiós...
Si el Grupo quiere recuperar sus mejores márgenes de rentabilidad, lo que quede de Clarín habrá de conducirse hacia el cable e internet, con el apuntalamiento del diario, el principal del país por lejos incluso en su peor momento (no por nada Tiempo Argentino se le parece no poco).
Si a Telefónica le interesa participar en el negocio de los contenidos audiovisuales, que compre las acciones del Grupo que Goldman Sucks debería estar conminado a vender, a un tercio de su precio de corte.
Y mayor participación argentina en Telecom, cuanto mayor, más consensuada e incluso estatal, para asegurar la compra y el estímulo de trabajo y tecnología nacionales, con eventuales acuerdos con Canal 7 como el Mundial en tu Personal.
Y que no se llame más Telecom sino Personal (tu personal manera de entender el capitalismo), en una competencia a la que luego se le sumaría ponele Comunal, el entramado mediático de los sindicatos y asociaciones civiles de desarrollo social.
No digan que no: como poder, puede funcionar perfectamente.
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–La culpa no la tiene el chancho.
–No, qué va a tener culpa si es riquísimo el pobrecito.
El núcleo duro de Periodistas Independientes y Asociados (PIA) no es más que el cardumen de rémoras que supieron prosperar alrededor de cierto invencible leviatán desaparecedor. Cierto: chillan como chanchos ahora, pobrecitos los cínicos.
Pero sin embargo la culpa no la tienen los chanchos sino la manera de darles de comer. Eso lo sabe a los 72 años Barone tanto como el “joven” Galende. Y no sigo para no ponerme en pelotudo y criticar lo emergente con la misma vara de lo hegemónico.
El sistema de medios actual, la nuez de la industria del espectáculo, cruje en Argentina al compás de la crisis de la acumulación financiera global, unísono lógico por tratarse de dos procesos de naturaleza común, la capitalización del excedente más apalancada de la historia con la compra-venta de deudas-complicidades-silencios, con un ritmo irremediable marcado por la reproducción de la marginación económica y simbólica de millones.
El hambre, las villas, los alquileres, las goteras, el trabajo en negro son posiciones en el dibujo del monocultivo, la burbuja inmobiliaria, la explotación privada de los recursos minerales, la elusión impositiva, la indocumentación de personas.
El asentamiento, poblacional o gramatical, se sostiene en la necesidad, siempre propicia a las innovaciones técnicas y estratégicas. En última instancia, la vida sólo quiere vivir.
16 mayo 2010
Argentinos Juniors
De modo que el problema fue de Cristina mucho más que de Clarín en el caso de la "guerra gaucha" (tal como se refería el fenecido diario Crítica de la Argentina), y probablemente por eso se perdió frente ese ataque planificado el 28 de junio del año pasado. Dicho ciclo tuvo su auge con el menor apoyo popular al Gobierno en medio de un leve empobrecimiento de la población más pobre. En ese panorama (“se derrumba la producción de automóviles”), las duras embestidas de Clarín contra el Gobierno tenían cierto correlato con la realidad de ese mes, de ese trimestre, de ese año; y hasta los más tiernos capullos están en condiciones de entenderlo.
Pero ya no, y los correlatos del horror de la dictadura kirchnerista brillan más bien por su ausencia y, en virtud de la necesidad, hay que sonsacárselos al intercambio comercial con Venezuela o al procesamiento de Macri. En este momento, entonces, la alegre pendejada argentina que aún no es irremediablemente opositora y (filo) clarinista tendrá que atravesar una etapa de aprendizaje.
Los mayorcitos deberíamos aprender la enseñanza de nociones básicas, como que los derechos son las necesidades reconocidas por el Estado, por cuya satisfacción éste debe velar. De ese modo, jamás volveremos a producir argentinos de 25 años con estudios terciarios, de clase media-media baja, que estén en contra de la universalización de un derecho.
Es tarea de todos crecer.
02 diciembre 2009
Apuntes del encierro III (¿Imponer o disponer?)
Una de las tantas cosas que me enseñó David Viñas fue enunciada de un modo simple, comprensible y –desde ya– a contrapelo. Algo así como: “No es cierto que mi libertad termina donde empieza la ajena. Por el contrario: mi libertad recién empieza donde empiezan la de los demás”. Es la diferencia que media entre imponer una libertad y disponerse a la libertad.Creer (y lo que es peor: actuar en consecuencia) que cada uno (ya independiente ya autónomo) es propietario de su libertad supone que toda elección (toda acción innovadora y toda persecución de un objetivo subjetivo) se manifiesta (surge y se realiza) en esferas eminentemente individuales; es decir, supone que el carácter social de la libertad es apenas hipotético y sólo se corrobora en las tangentes (pura contigüidad, nula continuidad).
Dicho enfoque es -desde ya- el mito de origen liberal. La libertad, de hecho, a gatas si existe como una invención moral, simbólica, histórica, que fue canonizada con el fin de resolver las contradicciones económicas e ideológicas en el pasaje entre el antiguo régimen de vasallaje y el emergente moderno, el de la ciudadanía capitalista.
Sin embargo, presumo sencillo convenir que nadie es Libre en sociedad (y que, estrictamente, no se Es sin Existir Socialmente). De modo que la libertad se reconoce, en el mejor de los casos, como una simbólica enunciación de principios tendiente a configurar la realidad dentro de cierto horizonte de expectativas. Pero jamás como una realidad en acto.
En tal contexto, la preceptiva sarmientina de educar al soberano estructura la política de nuestro Estado liberal al tiempo que orada su propio fundamento: en última instancia, aun aceptando que el soberano efectivamente quiera ser educado, ¿quién vendría a encargarse de la tarea? Es decir, ¿cómo podría operar la libertad individual (axioma del poder ciudadano) en un Estado pedagógico cuyos resortes y doctrina son inaccesibles a cada ciudadano?
Me arrimo entonces, a contrapelo, a la didáctica que emana de las monedas de diez pesos uruguayos, cuya ceca acuña la frase de Artigas: “Sean los orientales tan ilustrados como valientes”. Opto entonces por una pedagogía afrimada en el imperativo moral y no en el infinitivo axiomático.
Tan larguero exordio introduce un argumento tan sucinto que es casi una negación: la primera labor del docente no es develar lo desconocido sino reconocer lo que los alumnos conocen. La enseñanza no empieza donde termina el saber, sino donde empieza.
Podríamos argumentar con la analogía de tres dicotomías: educación vs. ilustración, enunciado vs. imagen, regla vs. metáfora.
En mi escueta experiencia pedagógica en un contexto de encierro, con un objetivo que fue desde el vamos propiciar la lectura y la escritura, elegí como tema el mito. Comencé caracterizándolo: su oralidad, su normatividad cultural, sus variaciones, su función religiosa (en sentido amplio). Les leí a los alumnos la versión de Wikipedia del mito de Crono, editada por mí y cotejada con Pierre Grimal. Es decir, empecé por impartir reglas, educar enunciando. Y si bien estos contenidos no resultaron del todo desconocidos para los chicos ni generaron en ellos un rechazo ante lo extraño, sino más bien lo contrario, no di con el resquicio para promover lecturas o escrituras. Lo que sí: obtuve comentarios que daban cuenta de saberes previos y preguntas específicas sobre incógnitas parciales.
Me fue mucho mejor cuando ilustré la temática con imágenes. En una ocasión, fueron las variadas escrituras que transformaron los jeroglíficos y las cuñas hasta dar con el alfabeto griego. En otra, cuando hice circular las pinturas de Rubens y Goya de “Saturno devorándose a sus hijos”. En ambos casos la forma, la imagen (ya letrada ya pictórica), ejerció un influjo que motivó a esos adolescentes a apropiarse los elementos para producir con ellos algo novedoso según mis previsiones.***
Toda educación se identifica en su parte sarmientina, axiomática, curricular. Esta identidad, sin embargo, no debe ser ajena al coraje de la ilustración, la humilde enseñanza que lo único que sabe es que, finalmente, su eficacia no consiste en imponer nuevos conocimientos sino disponerlos para potenciar los conocimientos previos.
29 noviembre 2009
Apuntes del encierro II (La esperanza es una invención moral)
Tal vez para aquellos que fuimos formateados por el progresismo ilustrado, ese resultado nos parezca entre obvio, nimio y pedorro; de modo que, tal vez, muchos lo consideren un beneficio colateral de la educación, ya que el principal objetivo de dicho proceso no sería tanto la conformación de una comunidad como la difusión del Saber, la configuración de futuros trabajadores.
Entonces, constatar que la eficacia educativa contempla el amansamiento del hombre, es decir, recordar que la acción pedagógica civiliza, tal vez les (nos) parezca a muchos casi una trivialidad. Sin embargo, es menester recuperar, machacar, repetir una certeza irrefutable, una verdad de Perogrullo que para colmo ha sido acallada hasta el olvido: sin comunidad no hay saber.
El análisis complementario (la demostración del silogismo) consiste en ponderar relevancias: ¿qué es más trascendente: que los individuos accedan a conocimientos disciplinarios –matemáticos, lingüísticos, históricos, biológicos– o que se integren a la comunidad en que dichos conocimientos circulan? ¿Que se agencien saberes particulares o que compartan valores comunes? Nuevamente, llegamos al mismo resultado: ambos objetivos debe perseguir la acción pedagógica, pero si esta fracasa en la socialización de los valores deprecia todo éxito en la apropiación de contenidos curriculares, apropiación que se torna azarosa y contingente, es decir, inútil.
Hasta aquí, el juicio ideológico, conceptual, del proceso universal de escolarización. Más trascendente me resulta el análisis político, material de las experiencias particulares, en este caso, en contextos de encierro.
***
Toda política debe juzgarse por sus resultados. Y más allá de las descripciones voluntariosas del encierro en tanto dispositivo para la reinserción armónica de los díscolos –los delincuentes– en la sociedad, es sabido que dicha reinserción no es más que la quimera idealista con que se legitima la privación de la libertad, cuya finalidad operativa se entiende mejor como castigo de los individuos y reaseguro de la legislación social.
Freud supo proferir un gran aforismo, cuya grandeza radica en la crítica y la delimitación de las esferas de la praxis. Afirmó Segismundo: “Hay tres actividades imposibles: gobernar, educar y psicoanalizar”. “Imposibles” porque carecen de protocolo, porque su método es siempre provisorio, convencional, porque su experiencia necesariamente debe ser contrastada con la realidad material de sus consecuencias.
En tren de jergas, podríamos afirmar que el imperativo categórico –el denominador común éticamente deseable– de toda acción gubernamental, educativa o psicoanalítica es el empoderamiento de las personas, la meta a la que arriban los sujetos que reconocen en sí un poder antes inaccesible o ignorado.
En tal sentido, es innegable que el programa de educación en contextos de encierro tiene mucho camino por recorrer, mucho por mejorar; pero esto es tan cierto como que, a poco de empezar a recorrerlo, reporta beneficios evidentes, por ejemplo, institucionalizar espacios signados no tanto por la coacción y el castigo, como por la persuasión y la solidaridad.
Por otra parte, y cerrando juicio dialéctico entre lo conceptual y lo material, dicho programa no es más que la indentificación de una necesidad y la observancia de un derecho universal: todo niño tiene derecho a la educación.
***
Coda. Coincido plenamente con Estelares cuando cantan: “La esperanza es una invención moral, es la única defensa ante la verdad, que es siniestra y fatal (...) Lo único real es tu libertad, pero es tan fugaz”. Ante cualquier duda, confrontar lo citado con este texto, escrito por César G., quien conoció el encierro de varios institutos y que, en el camino, experimentó el poder de la palabra y otras tantas cosas que registró en compañía de otros chicos en su misma condición.
11 agosto 2009
Yo tengo argumentos...¿y vos?
Digo, estamos en la conversa, porque según los mismos de siempre, este país está fundido y los K quieren todo para ellos y son soberbios.
En cualquier momento Clarín titulará “Estos hijos de puta nos quieren quitar la libertad de expresión”... bue el hermoso sentido común del cual puede construirse una opinión pública viciada. Me cuesta creer que se ha perdido la capacidad de informarse, reflexionar y después emitir opinión propia, a mi entender esto es libertad de prensa y la libertad justamente es un ejercicio.
Diferentes cuestiones que hacen a la reflexión. Escuché (por la vida) los siguientes comentarios: “Lo de la gripe es un invento para tapar la pésima gestión de Cristina” y “Con un país fundido es una vergüenza gastar 600 millones de pesos en los derechos del fútbol”. ¿Clarín principal motor de la campaña pandemia estaría llevando a cabo una estrategia de cortina de humo para salvaguardar la integridad del Gobierno? Quien quiera que haya dicho esto merece mi repudio y lo considero un insulto a mi inteligencia. La verdad que cuando se llega a este nivel de profundidad en el pensamiento dan ganas de tapar el pozo con los pensadores adentro.
Hablemos de cuestiones estructurales. La crisis global, crisis global que los argentinos están sufriendo despiadadamente gracias al actual gobierno despótico. Porque cuando se agranda un Estado y se le ponen trabas impositivas a la exportación de materias primas sin manufactura, en pos del desarrollo de una industria de segundo nivel –desarrollo de una burguesía productiva, que emplea muchísima mano de obra–, resulta que el gobierno le está robando su único ingreso a la pobre gente del campo. Y no tengo nada contra la gente del campo, pero no podemos meter en la misma bolsa al peón y a la Sociedad Rural, ¿no?
Y hablando de temas estructurales, “Latinoamérica confundida”, el golpista de Chávez, el Indio mataíndios de Evo. Parece que aprovechar el traspié económico de los yanquis es golpismo. Devolver la soberanía a los Estados latinoamericanos, también es golpismo, sancionar leyes históricas que regulan la libertad de prensa para garantizar su independencia, expropiar a las grandes multinacionales patrimonios y recursos naturales que son por derecho de los pueblos, defender con la ley a quienes fueron y son víctimas de persecuciones políticas, ¿también es golpismo?
Cuestiones criticables, muchas. Pero esto ya pasó alguna vez, en La Argentina de 1950 el PBI era redistribuido en un 50% a la clase obrera, es decir que el plan agroexportador de los criollos había perdido poder y control sobre la economía local. Como siempre siempre hay un aliado externo que está dispuesto a financiar un golpe de Estado en caso de que el electorado no avale un candidato funcional; o los medios sin mucho más que amarillismo tuerzan una opinión pública tan endeble y sensata como la plastilina.
No nacimos en Europa, no somos nobles, no somos distintos entre nosotros.
05 agosto 2009
Prototipos
En consecuencia, durante un mes sólo pude abocarme a mirar el bosque, puesto que aquella afasia me habilitaba mejor dicha visión que la del árbol.
Y así fue como obturé la próxima inauguración de una intensa temporada parlamentaria.
Me desayuné recién el domingo, domingo al que desperté con la voz de mi hermana hablándome de la abuela, internada por un accidente cerebro-vascular. Cuando cortamos, Malala llamó a su abuelo.
A Julio, por suerte (y por obra de su gracia vital), Malala lo encontró tan íntegro y polémico como de costumbre (costumbre que consiste en serlo, siempre, un poco más). Para no hacerla larga, el corolario de su análisis político fue: "Y van a ganar de nuevo, como ganaron siempre, siempre, hasta ser los dueños del país".
Malala me refirió su conversación, apenas estuve repuesto después de sollozar un rato. "Van a ganar, van a ganar de nuevo." La frase se reiteraba en mi mente aumentando su perentoriedad. Finalmente, si bien pude rechazarla un rato, cedí ante el embate del sujeto que la había enunciado en principio, Julio, una persona que perfecciona tan entrañablemente bien mi prototipo de "abuelo" que me es imposible desoír su palabra.
Cuando caí en la cuenta, me levanté. Posteé. Y salimos a ver a mi Abuela Beba (quien por obra y gracia de su vitalidad, ya se encuentra tan bien como siempre: vivita y contándola).
13 julio 2009
"No están muy distantes aquellos tiempos tenebrosos"
Si el presidente Manuel Zelaya no es reintegrado a su cargo, una ola de golpes de Estado amenaza con barrer a muchos gobiernos de América latina, o quedarán éstos a merced de los militares de extrema derecha, educados en la doctrina de seguridad de la Escuela de las Américas, experta en torturas, la guerra psicológica y el terror. La autoridad de muchos gobiernos civiles en Centro y Sudamérica quedaría debilitada. No están muy distantes aquellos tiempos tenebrosos. Los militares golpistas ni siquiera le prestarían atención a la administración civil de Estados Unidos. Puede ser muy negativo para un presidente que, como Barack Obama, desea mejorar la imagen de ese país. El Pentágono obedece formalmente al poder civil. Todavía las legiones, como en Roma, no han asumido el mando del imperio. No sería comprensible que Zelaya admita ahora maniobras dilatorias que desgastarían las considerables fuerzas sociales que lo apoyan y solo conducen a un irreparable desgaste. El presidente ilegalmente derrocado no busca el poder, pero defiende un principio, y como dijo Martí: “Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército”.
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Fuente: Página 12
