Por otra parte, este temita de “la caja” me tiene recontra repodrido. Porque ya no debería suscitar siquiera el más mínimo prurito. Ya que es sabido –y nuevamente demostrado recientemente– que un Estado que no tiene caja es un Estado fallido. Un Estado fallido como Argentina en 2001. O en 1989. O como, según dicen que dijo (“según dicen” porque el link original ha desaparecido) Stephen Wheeler, será Estados Unidos en, cuanto mucho, quince o veinte días, cuando ya no puedan hacer frente a su deuda interna (y empiece el quilombo de verdá).
Pero volviendo a lo nuestro: la reestatización me parece excelente. Aunque siempre guardo mis reticencias porque, según tengo aprendido, el Estado suele funcionar como un prestamista de última instancia (y es sabido que sólo les prestan dinero a quienes demuestran no tener necesidad de él). Sin embargo, ahora (23.43 de este martes 21 de octubre de 2008), a partir de la reacción libre de la prensa (y de un supuesto cacerolacito en Callao y la Santa Fe), me inclino a considerar que mal no va el gobierno.
Por otro lado, y ya que estamos hablando de muchos millones, hago mi contribución al cinismo de este mundo para el caso de que efectivamente haya una transferencia grossa desde las AFJP al Estado (es decir, si la medida y Bonadío llegaron a tiempo): queridos Cristina y Néstor, compren acciones de Clarín (hoy tuvieron las mayor caída en su larga debacle: 20% a la baja) y modifiquen nuestro lamentable sistema informativo. Porfa. Están casi regaladas. En cualquier caso, esperen quince o veinte días.
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