
Un rato después, pasé de nuevo por el kiosco frente al que estaba hablando el muchacho y lo vi recibir a un grupo de cuatro chicos de sus edad, algunos vestidos con ropas camufladas, prestos a tomarse una cerveza después de todo un sábado (para colmo, preelectoral) de trabajo a destajo.
PD: En estos días estaré atento a las noticias de policiales, que suelen aparecer como hechos aislados, condición que dura en nuestras mentes sólo hasta que raspamos un poco su pintura.
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