05 febrero 2013

¿Vuelvo al blog...?


... como se vuelve siempre al amor?
No sé.
En todo caso, le choreo la fórmula a Lucas Carrasco, y gloso digitalmente la nota  para Clarín de Ezequiel Burgo, el tipo que, parece, ahora sí, y después de tanto buscar, la tiene clara, y que sabe como la mismísima Concha de Dios.

La Argentina causa irritación en el mundo (en Mali, incluso). Así lo transmiten a diario funcionarios, empresarios y académicos ("el mundo" se compone sólo de –o es entendido sólo por "funcionarios, empresarios y académicos"cada vez que un compatriota encara a algún experto en un rincón del planeta con la famosa pregunta  (¡Porque nos conocen en todo el mundo!) “¿y cómo ve a la Argentina?”.
El país carece de una historia interesante para contarle al mundo. (El nuestro es, claramente, un problema de relato) En los ochenta la novedad era que la Argentina tenía una de las 34 democracias del mundo. Y en los noventa cautivó la atención con su apertura de la economía. (El Ranking de Relatos privilegia la "modernidad" del tema más que la entidad de su sentido)
¿Pero hoy? ¿cuál es la novedad? (Obvio, la novedad hoy es la inconvertibilidad del peso, probablemente en pos de la inversión del excedente en el mercado interno. ¿Mala mía o no es una novedad?) La Argentina consiguió ayer (después de añares de planificación kirchnerista en pos de lograr una "moción de censura") ser el primer país en la historia del Fondo Monetario en recibir una moción de censura por elaborar y publicar estadísticas “inexactas”. (Según el término que utilizó el Directorio en su escrito). (Evaluamos a la bicentenaria Argentina bajo la luz del patrón FMI, residual de la segunda posguerra, sumido en un carnaval de estadísticas amañadas, empezando por las de las calificadoras de riesgo. Sí. Es una opinión como tantas otras.)
Quienes entienden de finanzas internacionales (no lo digo "yo"), recorrieron los pasillos del organismo y negociaron con sus funcionarios, coinciden que el Fondo Monetario Internacional no expulsará a la Argentina del organismo por lo del INDEC. (¿Y por qué querrían hacernos eunucos de China? Cambiamos de collar –con un dueño que, por el momento, te alimenta– y seguimos proyectando nuestro futuro según el humor de nuestro prestamista de última instancia que hace añares que no nos presta.) Pero sí coinciden en que, lo de ayer, resultó un tirón de orejas. (ACLARACIÓN: la idea de la "moción de censura", según los entendendidos, se corresponde con un simbólico "tirón de orejas". Tal vez no se entienda si no sos un entendido.) Y que el dibujo de las estadísticas se convertirá en un chiste internacional. (Seremos, los argentinos, a los chistes de transgarcas de las finanzas lo que los gallegos a la chistología porteña. Otra gran encrucijada.)
Yendo un paso más allá (dale, sí, por favor), el economista Eduardo Levy Yeyati (sí, mejor citalo a él) tuiteó una reflexión interesante sobre qué gana el Gobierno con el actual INDEC: “Lo que ahorra por dibujar el IPC es poco: sólo intereses de un stock pequeño que vence de otros años”. (Puede. Parece más una premisa que una "reflexión", pero puede ser.)
En 2007, cuando comenzó la intervención del INDEC, el 40% de la deuda pública documentada estaba denominada en pesos y se ajustaba por CER. ¿Quiénes tenían esos papeles? Inversores que habían aceptado entrar al canje, las AFJP y, básicamente, el Banco de la Provincia de Buenos Aires con los títulos que recibió por la pesificación de las deudas provinciales (Bogares). (Es UN dato. Ta bueno. –¿Es cierto, no?–)
Para Levy Yeyati (no lo digo yo...) el ahorro fiscal de la intervención del INDEC fue muy poco si se tiene en cuenta la mayor parte de los títulos hoy están en manos del Estado. (Y No se entiende porque está mal escrito. Tal vez sea por la cuponera de Néstor-Lavagna, que nos cuesta 3.500 millones si nuestro PBI crece más del 3,26%.).
O sea, la manipulación de las estadísticas que hizo el kirchnerismo tuvo, entre otras consecuencias, el engaño de que la Argentina “ahorró dólares”. (Pero pará: es que se ahorró dólares. De hecho, si existe aún hoy un goteroeneo desde el sistema bancario hacia vaya uno a saber dónde de 220 millones de dólares por mes es porque existió un ahorro)
La novela del Fondo, como casi siempre sucede, no cambiará la vida del ciudadano de a pie. (Mirá que la novela del Fondo es larga, y más bien generaron casi siempre muchos y malos cambios en el ciudadano de a pie.)
Mañana será otro día. La soja seguirá creciendo, los precios internacionales se sostendrán y la economía, en 2013, probablemente crezca más que en 2012. (a) Sí, la soja seguirá creciendo –muy probablemente los precios también– b) y las economías Unidas de Sudamérica también. Pero la nuestra, que no creció tanto como la peruana, continúa industrializándo, no como la peruana, que se reprimarizó, como otras de Sudamérica en estos últimos años.)
El Gobierno, de cara a las elecciones, se topó con el enemigo perfecto. (No, no, no: el enemigo perfecto son siempre los tiempos, los nuestros, los globales; si sos un Roosevelt, estatizás el oro en manos de los estadounidenses; si sos Cristina no te da hacer lo mismo con los dólares en mano de los argentinos... No te da, aunque lo desees, y lo consideres, con razón para mí, completamente lógico.) El FMI, que goza de una imagen por el piso por su actuación en los 90, le propinó (solo) un tirón de orejas a una economía que prescinde de sus créditos y de su asistencia. Eso sí, con una novedad. El Fondo le dice al mundo: la Argentina miente. (¿Viva el Fondo? ¿En el Fondo somos todos buenos?)



Lo que se dice: una nota (de opinión) con un solo dato (leído en Twitter, para más precisiones).

2 comentarios:

Daniel Mancuso dijo...

compañero, sos bienvenido, la ciudad PRO te recibe con los brazos abiertos y la crispación a flor de labio...

Ariel dijo...

Gracias, Daniel. Volveremos...