Mostrando las entradas con la etiqueta Todos tus muertos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Todos tus muertos. Mostrar todas las entradas

18 marzo 2011

Salir de viaje


Empecemos por lo primero: no viajen en Colonia Express. Al pedo: al estilo de “Dolina, ¿cómo hago para llegar de Retiro a Constitución”, Colonia Express te lleva a Montevideo en apenas 24 horas, vía Fray Bentos, con demora de ocho horas en la frontera.
La imagen que da esta empresa de botes es la de una entidad fantasma, con dos buques en su flota, ambos fuera de servicio luego de cubrir cronogramas de hasta ocho viajes diarios.
Desde principios de marzo, es probable que nadie haya llegado a Colonia en embarcaciones de Colonia Express.
Entonces ¿por qué sigue operando? ¿Para qué?
***
Otro tema. Tsunami y Fukushima. Estamos con Malala descansado en Punta del Diablo (Rocha, Uruguay), disfrutando de las playas y los precios de marzo. Pero (pero) al no disponer de internet (salvo el cíber donde posteo esto), estamos también presos de la información televisada que, con toda su carga de oxímoron, pareció afectarnos.
Anteayer caminamos hasta el Parque Nacional Santa Teresa y ver lobitos marinos muertos en la playa nos provocó cierta acuciante inquietud. Más tarde, quizá de vuelta (ya por el bosque, ya no por la playa), Malala reflexionaba: “Habremos visto un lobito muerto por kilómetro caminado. Tal vez no sea mucho, tal vez si no hubiese pasado lo de Japón no nos habría angustiado tanto”. “Es muy probable”, respondí recordando la voz de María Laura Santillán: “El apocalipsis parece estar en marcha”.
***
Antes de Fukushima, también me había afectado la muerte de Viñas, aunque claro, cuando ya pasaste los 80, morir empieza a ser una tarea pendiente. Aunque antes también. De hecho, el marido de mi madre, Alberto Caride, murió con 78, el martes pasado. Había sido telefónico y profesor de educación física. Fue otro de esos buenos tipos a los que no llegamos a conocer todo lo que querríamos.
Todos somos aves de paso.

27 octubre 2010

Lo que vendrá

¿Quién ocupará su puesto en la Unasur? ¿Sólo Lula puede llenar semejante vacío?
***
Murió un optimista de la política.
Un campeón desparejo, dirán los Casares.
Pero el campeón defensor, actual.
***
Cuando llegamos a una cierta edad, de cada muerto que lloramos no pocas lágrimas salen membretadas desde nuestra propia tumba.
No quiero llorar.
(Mis lágrimas ya vertidas hoy apenas si fueron lagrimeos.)
Prefiero hacerlo con todos, afuera, en la polis.
***
Dice Degrossi: “Para que el sacrificio de Néstor no haya sido en vano”. “Hay Néstor para rato”, sostiene Lucas.
***
Si por algo ya decidí (ya había decidido) mi voto de 2011, es porque el lapso de negociaciones que se abría hasta las próximas elecciones será vivido en un contexto de pujanza económica.
Es virtud de ese que se ha ido que podamos pensar el futuro sin acuciantes corridas cambiarias, por ejemplo, o sin recetas del FMI. Una brecha en el presente para proyectar.
Y si estaba dispuesto a votar a Cristina o a Néstor o a quien ellos apoyaran, es básicamente porque son los únicos que me daban garantías de continuidad.
Espero que los millones de ciudadanos argentinos piensen este mes, este año, qué fue lo que significó Néstor en su vida cotidiana, qué novedad, si buena o proterva, introdujo el kirchnerismo en su vida de todos los días. Y que piensen si es mejor cambiar o continuar, perdurar o arder.
***
Ante todo, deseo que su corazón le dé más fuerzas que dolor.
Además, creo que Cristina puede conducir alguna forma de continuidad, renovada, como la de ésta, su primera presidencia.

Tiempo de maniobras

Hasta Asís lo dice: “Mejor estar contra Kirchner que sin Kirchner”.

Hoy también se verá qué tan cierta es la sentencia del matrimonio Duhalde, aquella que rezaba que a Néstor no lo quiere nadie. Hoy, mañana, veremos.

Los cultores del odio, aquellos que en algo contribuyeron para mandarlo a la tumba a los 60 años, ahora se acercan y transmiten en vivo su limosna de alivio al tormento de quienes lo quisimos en vida.

En TN interrumpen abruptamente la conversación que venían sosteniendo con Cafiero para dar paso a una entrevista telefónica con Francisco de Narváez.

Para recordar (guardar y atesorar), lo que dice Hank Soriano, de los Negros de Mierda: “No nos dejó solos; nos dejó con todos nosotros”.

Dice Malala: “Y... será un tiempo de maniobras” y “Y... se murió el candidato con mayor intención de voto para las elecciones del año que viene”.


Y Feinmann: "Esto no se compara con la muerte de Perón. Él dejó a una mujer débil, Néstor a Cristina".

22 octubre 2010

Ayer nomás

Hace cincuenta horas mataron a un muchacho en una manifestación política. Por eso hace veinte estuve en la Plaza. Fue grato verla llena.

Fue raro no querer acercarme a casi ninguna bandera de las que vi desplazarse desde el Obelisco hasta la Pirámide.

Y ominoso oír ciertas caracterizaciones del gobierno de Cristina, porque hoy hay un asesinado político enfriándose que hace algo más verosímil la falacia: Pedraza=Moyano=Cristina=Gatillo policial.

***

Sirvió para purgar también, puesto que si apoyamos a este gobierno es porque nos resulta una garantía, no contra todos los capilares de la represión, pero sí contra los de la protesta social; de modo que este muerto, Mariano Ferreyra, también nos pesa a nosotros, en tanto militantes.

***

Y además porque hemos compartido el dolor con quienes lo están sintiendo más de primera mano, que no son pocos, los de su palo. Ayer estuvimos Malala y yo parados en la esquina de la Plaza más cercana a la desembocadura de Diagonal Norte, y vimos pasar cada una de las banderas que por allí entraron, que fueron casi todas. Y escuchamos cánticos delirantes, otros que pedían paredón y otros un poco más templados.

Y así como cuando llegamos a una cierta edad, de cada muerto que lloramos no pocas lágrimas salen membretadas desde nuestra propia tumba, así también pensaba que si ese dolor sigue sin resolverse, será nuestro horizonte militante más acuciante.

***

Nos encontramos con Diego, que me dice: “Eeeey, la fiesta del reencuentro verdaderamente: me estoy cruzando con todos”, y pasó a enumerar a muchos compañeros de la facultad y de otros lados de la vida. En eso apareció Fernandita, quien sobre el final me preguntó:

–¿Qué te pasa, Ariel, que estás tan callado?

–Y... el motivo no es grato... Y para colmo hay consignas que no comparto.

–Eeeh, pero... ¿Cómo consignas que no compart? ¿Sos kirchnerista?

–Y sí, claro.

–Ah, bueno... ¿Pero entonces para qué viniste?

–Porque ayer mataron a un pibe –sonaron al unísono mi respuesta y la de Malala, en esa ronda que habíamos formado en las enrojecidas escalinatas de la Catedral.

***

Y mañana será otro día. Espero que uno mejor que anteayer. Ojalá... de hecho, ayer ya fue un poco mejor que el miércoles.

20 octubre 2010

Arenga y ramplonerías

Arenga

Posteo y leo que Mr. Orange ya lo había hecho. Me alegra: hay equipo.

Ramplonerías

Estaría bueno que no nos olvidemos de aquella ramplonería máxima: “La CGT se viste en Modart”.

Otra ramplonería, sección Marcelo Parrilli comparando la muerte de Mariano Ferreyra con las de Kosteki y Santillán.

Otra: que Macri -porque va a complicar el tránsito- no cede el espacio público de la ciudad para Tecnópolis, la feria del Bicentenario dedicada a ciencia y técnica producida en Argentina, donde –aparentemente– se anunciaría la puesta en marcha de la construcción del primer cohete argentino, que pondrá en órbita los próximos satélites argentinos. (Se casa Macri por esa fecha.)

Otra más: que Biolcati diga, en el contexto de un asesinato en una marcha gremial, que la avanzada de Moyano le mete miedo a los inversores.

15 octubre 2010

Las joyas de la abuela (reporte de situación)

Todos mis muertos

La primera muerte que lloré fue la de mi tío Eduardo, el 6 de enero del 89. Murió a los 36 años, mi edad actual. Adela -mi abueladela, madre de Eduardo y también de mi padre- murió un año después. Otro tío, materno él, falleció en 1991.
La esposa de un herrero y dos comerciantes. Hace poco hice las cuentas; y en mi casa materna hace un tiempo forjé la sentencia: "Un muerto por híper".

Mi viejo, en cambio, se murió en 2000 en plena deflación, en plena depresión, después de una serie de operaciones para las que tuvo que vender todo lo que quedaba.
"Vendió, literalmente, las joyas de la abuela", le dije el otro día a Martín, un amigo del laburo. Como Menem, cuya reelección mi padre había festejado, la victoria de quien finalmente lo entregaría al Parco Fernando.

"Cuando pienso en él, a veces me entristecía que no haya llegado a ver a De la Rúa en helicóptero o ahora a Cristina", le dije hace unos días a Charly, mi jefecito, cuando retornó al laburo después del duelo por el suyo. "Murió en su tallercito, a las cinco de la tarde, descansando, con su 43/70 y su mate", me dijo después él.
El mío, casi su contraparte en esta historia, también murió fumando, pero en su pieza, y sin una pierna... Y, sobre todo, supongo que de pena, de vergüenza, ante esa nueva invalidez, ese fantasma amputado nacido en un cuerpo sin empleo.
Y tuvo que vender nomás, en el 2000, las joyas de la abuela.

***

Reporte de situación

En este 2010, las joyas de la abuela son las reservas del Central y el fondo de garantía del Anses, las inversiones del Estado en las principales empresas del país. La Oposición votó una ley que obliga al Estado a malvenderlas, a la desinversión instantánea contra todos los argentinos.
Se veta, listo. Se vetó.

Y la vida sigue.

Y estoy dejando de fumar.

E incluso gozando con la responsabilidad de ser delegado gremial, aunque últimamente viva angustiado, seguramente por lo novedoso del asunto, y se me hayan pelado las manos, por una alergia que no tenía desde los tiempos en que trabajaba en La Ley y quería huir de ella para irme a La Nación.